Pili y Mili, para aquellos que no las conozcan, son 2 gemelas de la misma quinta que Marisol que probablemente ahora estén peinando canas pero sus películas no paran de repetirse en TVE. Pili y Mili han venido a visitarme este finde, no son gemelas pero como si lo fueran jeje!Han venido Cris y Mari a Porto a pasar 3 días de los más "moviditos".
El viernes llegaron y la primera parada que hicimos fue mi hogar para descargar todos los bartulillos. Como era la hora de comer, pasamos por la cantina universitaria a hacer una degustación del menú y de ahí, de paseo a Foz. Hacía sol pero un viento que te dejaba helados hasta los pelillos de la nariz. Paseamos por la avenida y acabamos nuestro recorrido tomando una Cocacola con tarta de limón en una cafetería muy chic. No le quitaban ni la funda de la boquilla de las pajitas...qué clase!Tras nuestra merienda, seguimos por el Parque de la ciudad donde intentamos separar una familia de patos. ¡Qué crueles somos! pero es que los patitos eran tan monos!!Era para cogerlos, metérselos en el bolsillo, traerlos a casa y tenerlos de mascotilla. De allí, cogimos una guagua a la zona comercial de Santa Catarina, donde miramos algunas tiendas y después probamos algo typical portuguese: Bacalhau as Natas, lo que viene siendo bacalao gratinado con nata, bastante bueno.
Esa noche decidimos ir a la Movida de fiesta, porque era una apuesta segura, pero ese día algo salió todo torcido porque al poquito de llegar REDADA POLICIAL! Dijeron que serían solo unos minutos, pero al cabo de una hora sin música y sin nada que poder hacer, no nos quedó otra que volvernos a casa con las ganas de fiesta.Eso sí con una Señora Reclamación en portuñol de la leche! Por la mañana nos enteramos de que la Movida no había sido el único sitio donde habían hecho redada sino que en todos los putis de Porto y por desgracia también nos enteramos de que a Lucas le habían ingresado por una pelea con unos portugueses. Ya está fuera de peligro y estos días se irá a casa, para recuperarse. Esperemos que se ponga bien pronto y que vuelva pronto o para la Queima das feitas, con ganas de darlo todo.
Quitando estos incidentes, esa mañana no hicimos nada de utilidad pero por la tarde, fuimos de ruta completa con el Oscar, su clon y el amigo de su hermano. Fuimos al palacio de Cristal,a Piolho,Aliados,a la Ribera, nos subimos al tranvía antiguo y visitamos las bodegas de Croft. Esa noche cenamos en Casa Jaime carne a la piedra con vinito blanco humm!!La pena fue que para llegar nos calló el diluvio universal, pero la cena aún asi nos demereció. Tras esto, nos fuimos a bailar al Contagiarte hasta que los pies dijeron Basta!
El domingo lo dedicamos a ver la Casa da Música y a una breve visita a Coimbra para ver a Eli, una amiga de Cris y Mari. Nos enseñó la Universidad, que es una de las más antiguas del país; los parques, que son tremendos; las iglesias (una con coro incluido) y su casa, que era un auténtico espectáculo. Su casa es conocida como la casa vermelha o casa roja y en ella viven 15 personas: 11en el edificio principal y los otros 4 en 2 apartamentos que dan un patio común. La cocina era comunitaria y Cris casi no se corta las venas al entrar. Entre todas las paredes ralladas (nosotras dejamos nuestro grafitti jeje!) y que por allí no había pasado sanidad en mucho tiempo, estaba más que cochina. El resto de la casa pues ni tan mal. Terminamos el recorrido por Coimbra viendo la zona del río y cenando una pizza que Dios!!cómo estaba...puede que estuviera muerta de hambre pero me supo a gloria. Tardamos una hora en volver y al llegar a Porto, sobre las 11, tuvimos un encuentro un tanto desagradable. Vimos a unos pobres niños que nos ayudaron con la máquina del metro que creemos que no tenían casa porque les vimos sacar una lata de melocotón en almíbar para cenar en las escaleras, casi lloramos. Puede que solo fuera autosugestión nuestra, que somos muy impresionables pero nos chocó ver niños solos a las 12 de la noche en la calle,toquemos madera para no estar en lo cierto.
El caso es que de normal en Porto no pasan estas cosas y para dos días que estuvieron les tocó la lotería. Me encanto verlas por aquí y que desconectarán de la estresante vida en Granada (que quedarse calva antes de los 40, no debe ser bueno) y que cuando quieran más aventuras para contar, mejor que un paseo en canoa con cocodrilos, ya saben donde vivo o no sé si pedirles que vuelvan para darle emoción a mi vida portuguesa.
-Cambiamos príncipe azul por lobo feroz- Cris y Mari
miércoles, 16 de abril de 2008
lunes, 7 de abril de 2008
Il Giro d´Italia
Para acabar de contar mi Semana Santa me falta hablar del último finde de marzo. Ese fin de semana hice un breve pero intenso viaje a Venecia y Milán para ver a unos amigos españoles que están allí de Erasmus (Ale y Antonio) y con esa excusa aprovechar para que me enseñaran bien la ciudad.
Venecia: Salí el sábado 29 por la mañana a eso de las 8 y volví el martes 1 a la misma hora. Casi muero en el intento!!porque ponen los vuelos a horas intempestivas y en aeropuertos que están a tomar por saco...viajar con low cost es lo que tiene pero cada vez me gusta menos.
Llegué al aeropuerto de Bergamo?¿?(pero yo no iba a Milán?¿?)sobre las 12. Como todo está estudiado por Ryanair y sus secuaces, 1000 carteles fosforescentes te indican que guagua hay que coger para ir a la ciudad y cuanto te va a salir la gracia. Como no me quedó otra, me subí a la guagua y una hora más tarde llegué a la Estación Central de Milán, de donde partiría hacía Venecia. Entre una vendedora muy gritona que no sabría que los micrófonos existen, esperar por una pobre viejita, sorda como una tapia, que por mucho que la otra gritara no se enteraba de nada y estar atentísima a que nadie se me colara, pude comprarme el billete de tren hablando más apache que inglés.
Subí al tren y en otras 3 horas llegué por fin!!a Venecia. Por el camino me pareció super bonito ver desde la distancia la ciudad "flotando" sobre el agua. Una vez en la estación, mientras esperaba por Ale tuve mi primer contacto con la ciudad. Me recordó al decorado de algún parque de atracciones, como muy artificial todo y plagado de turistas y grupos de niños de colegio, pero aún así me encantó!! Cuando apareció Ale casi no la reconozco por el nuevo look Arquitorturada que lleva, Pobrinha mía! Fuimos callejeando un poco por la ciudad hasta dejar las cosas en el albergue. El albergue, su resi y la de su novio italiano Lucas, están en la isla de la Giudecca, así que tuvimos que coger il vaporetto, que es un barquito que va por los canales y que cruza la laguna. Tras el albergue fuimos al super a por algo de cena que si aquí es arroz y feijoada, allí el plato clave es Pasta. Hicimos lo propio y compramos tortellinis que luego nos preparó Lucas en su resi con jamón y nata hummm!!bonísimos! Comimos y ya los dejé maqueteando toda la noche.
El domingo, madrugué porque había que dejar el albergue, o mejor dicho, el barracón antes de las 9 y 30. Desayuné la porquería de panecito y chocolate que te daban y salí a hacer turismo. Sin duda, uno de los peores albergues en los que he estado, porque ni agua te daban. Quedé con Ale en la parada del vaporetto, dejamos las cosas en su resi y nos fuimos a ver Venecia. Nos subimos en el vaporetto en plan tourist, en la parte trasera viendo el agüita (azulina pero superhipermega tóxica)y viendo la panorámica de la ciudad. Nos bajamos en la parada de la Piazza San Marco y de ahí pasamos por el Puente del último suspiro, porque por ahí llevaban a los presos antes de ejecutarlos para que los vieran. Pasamos delante del Palacio ducal, el Campanile, la
Basílica y ya la plaza de San Marcos con las pocas palomas que quedaban. De normal dicen que hay más, pero ese día estarían asustadas y conmigo corriendo detrás de ellas pues supongo que más, jeje! Callejeamos viendo escaparates con Pinoccios, cristales de Murano que parecían caramelitos, trajes y máscaras venecianas y montón de puestos para turistas con gorritos de gondolero incluso
hasta tiroleses bailando en una plaza. Llegamos al Puente de Rialto, sacamos fotos de los canales, góndolas y gondoleros y por último, vimos el Puente de la Academia, desde donde se veía la iglesia de Santa María della Salute, no confundir con San Giorgio Maggiore (gracias Ernest!!por aclararmelo en el examen de Chano)y tras este largo paseo nos fuimos a comer a la residencia de Lucas. Como ese día hacía bueno, hicieron barbacoa en el jardín de la resi donde me quedé hasta las 7 que fue cuando cogí el tren de vuelta a Milán.
Milán: Tarde otras 3 horas en llegar, pero esta vez el camino de vuelta se me hizo más ameno porque iba cotilleando la conversación de 2 pilinguis dominicanas, que iban contando los regalos que le hacían sus clientes, sus viajes y ponían verde a una tercera. Cuando llegué, me fueron a recoger Javi, Foncho y Antonio, que hacía más de un año que no los veía pero siguen practicamente iguales. Dejamos las cosas en su casa y fuimos a ver lo poco que hay que ver de Milan, il Duomo y la galería de Victor Manuel. Hice algo typical tourist, que fue pisarle los huevos al toro y dar mis 3 vueltas como una subnormal. Vimos alguna otra cosa: el teatro, a Leonardo, las calles fashion y a dormir!
Al día siguiente, fuimos por la mañana a hacer unas pequeñas compras, a ver el Castillo de los Sforza, al parque que tiene detrás, la Basílica de San Ambrosio y a la Iglesia de Sta. María della Grazie, que es donde está la imagen de La última cena y que me quedé sin ver porque
era lunes.Luego los chicos se fueron, y me dediqué a hacer turismo yo sola por la ciudad. Subí al Duomo, vi otra vez las galerías, las tiendas, el impresionante Zara y ya cuando estaba aburrida me senté a tomar un batido. Mientras esperaba que Antonio saliera de clases, un abuelete enchaquetado y con Ray Ban se me acercó, se puso a hablar conmigo y me hizo una proposición indecente: me invitaba a cenar con él al mejor restaurante de Milán! Tentador...pero ya tenía planes cachis! Después conseguí contactar con Antonio, porque mi móvil había muerto por falta de saldo y nos fuimos a cenar a la zona del canal, cómo no?una pizza!!enorme en el Da Willy. No me la pude terminar y para bajarla, dimos un corto paseo por la zona viendo las tienda de diseño que habían en la zona. Una vez de vuelta, medio dormité porque a las 3 y 30 ya estaba cogiendo el taxi para coger el bus de vuelta a Bergamo.
Fue una visita rápida pero productiva. A Venecia volvería con los ojos cerrados porque me quedé con ganas de más, a Milán no lo creo y es que el encanto que le sobra a una le falta a la otra.
Venecia: Salí el sábado 29 por la mañana a eso de las 8 y volví el martes 1 a la misma hora. Casi muero en el intento!!porque ponen los vuelos a horas intempestivas y en aeropuertos que están a tomar por saco...viajar con low cost es lo que tiene pero cada vez me gusta menos.
Llegué al aeropuerto de Bergamo?¿?(pero yo no iba a Milán?¿?)sobre las 12. Como todo está estudiado por Ryanair y sus secuaces, 1000 carteles fosforescentes te indican que guagua hay que coger para ir a la ciudad y cuanto te va a salir la gracia. Como no me quedó otra, me subí a la guagua y una hora más tarde llegué a la Estación Central de Milán, de donde partiría hacía Venecia. Entre una vendedora muy gritona que no sabría que los micrófonos existen, esperar por una pobre viejita, sorda como una tapia, que por mucho que la otra gritara no se enteraba de nada y estar atentísima a que nadie se me colara, pude comprarme el billete de tren hablando más apache que inglés.
Subí al tren y en otras 3 horas llegué por fin!!a Venecia. Por el camino me pareció super bonito ver desde la distancia la ciudad "flotando" sobre el agua. Una vez en la estación, mientras esperaba por Ale tuve mi primer contacto con la ciudad. Me recordó al decorado de algún parque de atracciones, como muy artificial todo y plagado de turistas y grupos de niños de colegio, pero aún así me encantó!! Cuando apareció Ale casi no la reconozco por el nuevo look Arquitorturada que lleva, Pobrinha mía! Fuimos callejeando un poco por la ciudad hasta dejar las cosas en el albergue. El albergue, su resi y la de su novio italiano Lucas, están en la isla de la Giudecca, así que tuvimos que coger il vaporetto, que es un barquito que va por los canales y que cruza la laguna. Tras el albergue fuimos al super a por algo de cena que si aquí es arroz y feijoada, allí el plato clave es Pasta. Hicimos lo propio y compramos tortellinis que luego nos preparó Lucas en su resi con jamón y nata hummm!!bonísimos! Comimos y ya los dejé maqueteando toda la noche.El domingo, madrugué porque había que dejar el albergue, o mejor dicho, el barracón antes de las 9 y 30. Desayuné la porquería de panecito y chocolate que te daban y salí a hacer turismo. Sin duda, uno de los peores albergues en los que he estado, porque ni agua te daban. Quedé con Ale en la parada del vaporetto, dejamos las cosas en su resi y nos fuimos a ver Venecia. Nos subimos en el vaporetto en plan tourist, en la parte trasera viendo el agüita (azulina pero superhipermega tóxica)y viendo la panorámica de la ciudad. Nos bajamos en la parada de la Piazza San Marco y de ahí pasamos por el Puente del último suspiro, porque por ahí llevaban a los presos antes de ejecutarlos para que los vieran. Pasamos delante del Palacio ducal, el Campanile, la
Basílica y ya la plaza de San Marcos con las pocas palomas que quedaban. De normal dicen que hay más, pero ese día estarían asustadas y conmigo corriendo detrás de ellas pues supongo que más, jeje! Callejeamos viendo escaparates con Pinoccios, cristales de Murano que parecían caramelitos, trajes y máscaras venecianas y montón de puestos para turistas con gorritos de gondolero inclusoMilán: Tarde otras 3 horas en llegar, pero esta vez el camino de vuelta se me hizo más ameno porque iba cotilleando la conversación de 2 pilinguis dominicanas, que iban contando los regalos que le hacían sus clientes, sus viajes y ponían verde a una tercera. Cuando llegué, me fueron a recoger Javi, Foncho y Antonio, que hacía más de un año que no los veía pero siguen practicamente iguales. Dejamos las cosas en su casa y fuimos a ver lo poco que hay que ver de Milan, il Duomo y la galería de Victor Manuel. Hice algo typical tourist, que fue pisarle los huevos al toro y dar mis 3 vueltas como una subnormal. Vimos alguna otra cosa: el teatro, a Leonardo, las calles fashion y a dormir!
Al día siguiente, fuimos por la mañana a hacer unas pequeñas compras, a ver el Castillo de los Sforza, al parque que tiene detrás, la Basílica de San Ambrosio y a la Iglesia de Sta. María della Grazie, que es donde está la imagen de La última cena y que me quedé sin ver porque
era lunes.Luego los chicos se fueron, y me dediqué a hacer turismo yo sola por la ciudad. Subí al Duomo, vi otra vez las galerías, las tiendas, el impresionante Zara y ya cuando estaba aburrida me senté a tomar un batido. Mientras esperaba que Antonio saliera de clases, un abuelete enchaquetado y con Ray Ban se me acercó, se puso a hablar conmigo y me hizo una proposición indecente: me invitaba a cenar con él al mejor restaurante de Milán! Tentador...pero ya tenía planes cachis! Después conseguí contactar con Antonio, porque mi móvil había muerto por falta de saldo y nos fuimos a cenar a la zona del canal, cómo no?una pizza!!enorme en el Da Willy. No me la pude terminar y para bajarla, dimos un corto paseo por la zona viendo las tienda de diseño que habían en la zona. Una vez de vuelta, medio dormité porque a las 3 y 30 ya estaba cogiendo el taxi para coger el bus de vuelta a Bergamo.Fue una visita rápida pero productiva. A Venecia volvería con los ojos cerrados porque me quedé con ganas de más, a Milán no lo creo y es que el encanto que le sobra a una le falta a la otra.
jueves, 3 de abril de 2008
Big brother
Continuando con mi monográfico Semana "Santa"(entre comillas santa porque hice de todo, menos ir a misa o a las procesiones) contaré que pasó después del caravaning.
Justo el día después de mi llegada a Oporto, tuve que ir al aeropuerto en busca de GORDITO!!! Gordito para quien no lo sepa,es mi hermano Diego,que aunque lo odie y me arriesgue a alguna bordería suya por hacerlo público en este blog, le seguiré llamando así por el resto de sus días AMEN. El caso, es que mi hermanito del alma, tras mucho insistirle, se decidió a visitarme nada más y nada menos, que una semana entera. Como Oporto no es enorme nos dió tiempo más que de sobra para verlo entero, yendo cada día a un sitio distinto y viéndolo todo con calma.
El día de su llegada entre el cansancio que yo tenía acumulado y el madrugón que él se había pegado para venir no teníamos muchas ganas de hacer nada, así que decidimos pasar una tarde familiar viendo una peli en casa. Vimos Bee Movie y sin darnos cuenta, tras una larga siesta, se nos hizo de noche. Para que no fuera un día completamente inútil salimos a dar una vuelta por el centro de la ciudad, sin ver nada en espacial,algo light para ir abriendo boca, porque al día siguiente comenzaría el gran tour!
El miércoles: Por la mañana, no muy temprano, porque ya que no está mi mamá por aquí aprovechamos los dos para remolonear en la cama, quedamos con Guille para dar un paseillo por la zona de Foz y Matosinhos porque hacía un sol increíble. Dimos una vuelta por la avenida y terminamos zampiñando como cochinillos en el Caña y Tapas del Edificio Transparente: huevos estallados con setas, gambas, jamón, tostaditas,colines, papas con alioli...arrghh!!Se me hace la boca agua de recordarlo.Para rematar la gran comilona, un helado en Farggis, que es digestivo! y continuamos con nuestro paseo. Nos metimos en el parque da cidade para ir bajando la comida y como es inmenso estuvimos cerca de 2 horas por alli rondando hasta encontrar la salida. Esa misma noche, estuvimos en Rua Alta de reunión social, viendo los grandes clásicos del You tube y tras eso a casita que al día siguiente nos esperaba más.
El jueves: Los chicos (Oscar, Luke, Chuchi, Guille, Javi y los amigos de Oscar: Sergio y Victor) decidieron ir a la playa, pero no a la de aquí, sino a la de Vila do Conde que está aproximadamente a una hora en metro, por hacer algo diferente. Pasamos un auténtico día playero: tomando el sol, jugando a la pelota, haciendo el Señor Castillo!!(Yo me encargaba de la parte decorativa con las conchitas y demás, para que se notara el toque de la arquitecta). Merendamos cachorros (perritos calientes)porque era lo único que servía en la zona y terminamos con los típicos piques varoniles de a ver si tu eres capaz de hacer esto o esto otro. El resultado: Chuchi enseñando el culete porque se le había rajado el bañador en uno de sus saltos triples mortales. Ya cuando nos íbamos hicimos algo mínimamente turístico en el pueblo, fuimos al mirador y de ahí vuelta al hogar. Antes hicimos una corta escala en casa de Luke para ver el partido del Barça, todos comiendo pizza alrededor de la pantalla.
El viernes: fue el día que aprovechamos para ir a conocer el centro. Fuimos por la mañana a ver la Casa da Música y por la tarde, al Palacio de Cristal.Descubrí la zona romanticona del parque y a la vuelta, demostré a mi hermano mis dotes culinarias.Estoy hecha una auténtica chef!!Como no hubo ningún tipo de intoxicación culinaria, continuamos con la ruta turística por la zona de la Ribera, Gaia, la Catedral, la Iglesia de los Grilos y el Porto auténtico con todas sus calles y su ambiente guarrete como dice María. Incluso cogimos el funicular que nos subía montaña arriba. Con la misma empatamos con el metro y para casa, porque puesto así parece nada pero es una ruta agotadora.Por la noche estuvimos en el cumple de Lucas, que es el más pipiolillo de aquí y que nos invitó a todos a su hogar. Su casa es como la torre de Babel porque son como unos 11inquilinos, sumando a amigos y parientes,un auténtico mogollón!!que comiendo tortilla, bebiendo sangría y haciendo intercambio cultural con polacas, belgas, alemanes...aquello parecía una auténtica jaula de grillos. Cuando se terminó el cumple nos fuimos un rato a Maus Habitos y ya por fin! a casa a descansar.
El sábado: Por la mañana, vagueamos un poco porque quien tiene buena noche no puede tener buen día y después fuimos a comer las famosas Francesinhas con Oscar y cia. Gordito será siempre recordado como el devora-francesinhas porque ya de por sí es tremendo comerse una entera pero lo increíble es la velocidad con la que lo hizo mi hermano, que empezó el último y acabó el primero y sin sudar ni desabrocgarse ningún botón!! Después de eso volvimos a dar una vuelta por la zona centro,subimos a la torre de los Clérigos,(qué agonía!) bajamos a la Ribera y despacito volvimos andando por toda la costa hasta casa. Esa noche, fuimos a tomar algo a Piolho con todos y terminamos en el Contagiarte. Yo ya me estoy haciendo viejita y me volví antes, pero delegué en los chicos y mi hermanillo se fue de fiesta brasileña con ellos. Regresó sano y salvo a pesar de que alguno intentara emborracharlo jeje!
El domingo: Nos tocó día de visita a Braga. Fuimos con Oscar y sus amigos y tardamos aproximadamente una hora en llegar y otra en volver. Entre que salimos tarde de casa y demás hasta las 2 no estuvimos allí, por suerte, la ciudad es pequeña y se ve rápidamente. Lo malo fue que al ser domingo y peor aún Domingo Santo, todo estaba cerrado. Conseguimos comer alguna cosilla y vimos lo más importante de la ciudad que se pudiera ver a pie. A las 5 ya habíamos terminado. Regresamos a Sao Bento, pero antes nos detuvimos para una fugaz visita al Estadio do Dragao, porque si no no has estado en Oporto. Ya por último, hogar dulce hogar.
El lunes: También hicimos visita familiar. Fuimos de excursión a Guimaraes, sobre la misma hora que Braga. Comimos en uno de los pocos bares abiertos que había, porque si el domingo era difícil, el Lunes de Pascua, era más chungo aún encontrar donde comer. Vimos el Castillo y el Palacio ducal y a las 5 o asi retorno. Lo bueno de las ciudades portuguesas es que son pequeñitas y en poco tiempo las puedes recorrer sin problemas.
Con esto volvemos al martes, que fue el día en que se fue mi hermanillo. Ese día no hicimos nada en particular salvo comprar Pasteis de Nata y un vinito para mi padre. Acompañé a mi hermanito del alma al aeropuerto y ahí terminó su visita. Le agradezco un montón que viniera porque de vez en cuando se echa de menos las discusiones tontas y los piques, espero que se lo pasara bien y que se digne a dejarme un bonito comentario en el blog, jeje!
-Gordito es un pez!!no come sandwich de atún- Lilo de Lilo y Stich
Justo el día después de mi llegada a Oporto, tuve que ir al aeropuerto en busca de GORDITO!!! Gordito para quien no lo sepa,es mi hermano Diego,que aunque lo odie y me arriesgue a alguna bordería suya por hacerlo público en este blog, le seguiré llamando así por el resto de sus días AMEN. El caso, es que mi hermanito del alma, tras mucho insistirle, se decidió a visitarme nada más y nada menos, que una semana entera. Como Oporto no es enorme nos dió tiempo más que de sobra para verlo entero, yendo cada día a un sitio distinto y viéndolo todo con calma.
El día de su llegada entre el cansancio que yo tenía acumulado y el madrugón que él se había pegado para venir no teníamos muchas ganas de hacer nada, así que decidimos pasar una tarde familiar viendo una peli en casa. Vimos Bee Movie y sin darnos cuenta, tras una larga siesta, se nos hizo de noche. Para que no fuera un día completamente inútil salimos a dar una vuelta por el centro de la ciudad, sin ver nada en espacial,algo light para ir abriendo boca, porque al día siguiente comenzaría el gran tour!
El miércoles: Por la mañana, no muy temprano, porque ya que no está mi mamá por aquí aprovechamos los dos para remolonear en la cama, quedamos con Guille para dar un paseillo por la zona de Foz y Matosinhos porque hacía un sol increíble. Dimos una vuelta por la avenida y terminamos zampiñando como cochinillos en el Caña y Tapas del Edificio Transparente: huevos estallados con setas, gambas, jamón, tostaditas,colines, papas con alioli...arrghh!!Se me hace la boca agua de recordarlo.Para rematar la gran comilona, un helado en Farggis, que es digestivo! y continuamos con nuestro paseo. Nos metimos en el parque da cidade para ir bajando la comida y como es inmenso estuvimos cerca de 2 horas por alli rondando hasta encontrar la salida. Esa misma noche, estuvimos en Rua Alta de reunión social, viendo los grandes clásicos del You tube y tras eso a casita que al día siguiente nos esperaba más.
El jueves: Los chicos (Oscar, Luke, Chuchi, Guille, Javi y los amigos de Oscar: Sergio y Victor) decidieron ir a la playa, pero no a la de aquí, sino a la de Vila do Conde que está aproximadamente a una hora en metro, por hacer algo diferente. Pasamos un auténtico día playero: tomando el sol, jugando a la pelota, haciendo el Señor Castillo!!(Yo me encargaba de la parte decorativa con las conchitas y demás, para que se notara el toque de la arquitecta). Merendamos cachorros (perritos calientes)porque era lo único que servía en la zona y terminamos con los típicos piques varoniles de a ver si tu eres capaz de hacer esto o esto otro. El resultado: Chuchi enseñando el culete porque se le había rajado el bañador en uno de sus saltos triples mortales. Ya cuando nos íbamos hicimos algo mínimamente turístico en el pueblo, fuimos al mirador y de ahí vuelta al hogar. Antes hicimos una corta escala en casa de Luke para ver el partido del Barça, todos comiendo pizza alrededor de la pantalla.
El viernes: fue el día que aprovechamos para ir a conocer el centro. Fuimos por la mañana a ver la Casa da Música y por la tarde, al Palacio de Cristal.Descubrí la zona romanticona del parque y a la vuelta, demostré a mi hermano mis dotes culinarias.Estoy hecha una auténtica chef!!Como no hubo ningún tipo de intoxicación culinaria, continuamos con la ruta turística por la zona de la Ribera, Gaia, la Catedral, la Iglesia de los Grilos y el Porto auténtico con todas sus calles y su ambiente guarrete como dice María. Incluso cogimos el funicular que nos subía montaña arriba. Con la misma empatamos con el metro y para casa, porque puesto así parece nada pero es una ruta agotadora.Por la noche estuvimos en el cumple de Lucas, que es el más pipiolillo de aquí y que nos invitó a todos a su hogar. Su casa es como la torre de Babel porque son como unos 11inquilinos, sumando a amigos y parientes,un auténtico mogollón!!que comiendo tortilla, bebiendo sangría y haciendo intercambio cultural con polacas, belgas, alemanes...aquello parecía una auténtica jaula de grillos. Cuando se terminó el cumple nos fuimos un rato a Maus Habitos y ya por fin! a casa a descansar.
El sábado: Por la mañana, vagueamos un poco porque quien tiene buena noche no puede tener buen día y después fuimos a comer las famosas Francesinhas con Oscar y cia. Gordito será siempre recordado como el devora-francesinhas porque ya de por sí es tremendo comerse una entera pero lo increíble es la velocidad con la que lo hizo mi hermano, que empezó el último y acabó el primero y sin sudar ni desabrocgarse ningún botón!! Después de eso volvimos a dar una vuelta por la zona centro,subimos a la torre de los Clérigos,(qué agonía!) bajamos a la Ribera y despacito volvimos andando por toda la costa hasta casa. Esa noche, fuimos a tomar algo a Piolho con todos y terminamos en el Contagiarte. Yo ya me estoy haciendo viejita y me volví antes, pero delegué en los chicos y mi hermanillo se fue de fiesta brasileña con ellos. Regresó sano y salvo a pesar de que alguno intentara emborracharlo jeje!
El domingo: Nos tocó día de visita a Braga. Fuimos con Oscar y sus amigos y tardamos aproximadamente una hora en llegar y otra en volver. Entre que salimos tarde de casa y demás hasta las 2 no estuvimos allí, por suerte, la ciudad es pequeña y se ve rápidamente. Lo malo fue que al ser domingo y peor aún Domingo Santo, todo estaba cerrado. Conseguimos comer alguna cosilla y vimos lo más importante de la ciudad que se pudiera ver a pie. A las 5 ya habíamos terminado. Regresamos a Sao Bento, pero antes nos detuvimos para una fugaz visita al Estadio do Dragao, porque si no no has estado en Oporto. Ya por último, hogar dulce hogar.
El lunes: También hicimos visita familiar. Fuimos de excursión a Guimaraes, sobre la misma hora que Braga. Comimos en uno de los pocos bares abiertos que había, porque si el domingo era difícil, el Lunes de Pascua, era más chungo aún encontrar donde comer. Vimos el Castillo y el Palacio ducal y a las 5 o asi retorno. Lo bueno de las ciudades portuguesas es que son pequeñitas y en poco tiempo las puedes recorrer sin problemas.
Con esto volvemos al martes, que fue el día en que se fue mi hermanillo. Ese día no hicimos nada en particular salvo comprar Pasteis de Nata y un vinito para mi padre. Acompañé a mi hermanito del alma al aeropuerto y ahí terminó su visita. Le agradezco un montón que viniera porque de vez en cuando se echa de menos las discusiones tontas y los piques, espero que se lo pasara bien y que se digne a dejarme un bonito comentario en el blog, jeje!
-Gordito es un pez!!no come sandwich de atún- Lilo de Lilo y Stich
jueves, 27 de marzo de 2008
Caravaning
Al fin tengo un poco de paz y puedo contarles qué ha sido de mi Semana Santa. Será un post un poco largo pero sin duda lo merece.
Mi Semana Santa empezó el día 12 con un maravilloso viaje en Caravana por la costa portuguesa.
Pre-caravaning: Aunque saliésemos ese día, los preparativos para el Road trip llevaban haciéndose desde muy atrás, aproximadamente desde Navidad que fue cuando se propuso la idea. Tuvimos más de un problema: indecisión, presupuesto, exceso de personal y un Plan B potente (Inter Rail por Portu) que casi nos hacen desistir de la idea, pero por suerte! la insistencia de un líder persuasivo y demagogo como Luke y una cabeza organizativa como la de Mery, hicieron que las cosas funcionaran. Organizamos ruta, dieta, conductor y presupuesto! que era lo que más nos preocupaba. Viendo que la cosa era factible nos pusimos manos a la obra: vieron la caravana y resolvieron dudas existenciales como: Dónde va a parar el cocó y el shishi?; pagamos fianzas; hicimos repostaje y la compra familiar para el viaje aunque se nos olvidaron: lechugas, tomates y pimientos en la nevera.
On the road: El 12 por la tarde salimos de Porto con dirección Sesimbra. Nos fuimos como auténtica familia dominguera: el ñaño Oscar (el piloto), el primo cojonero Luke, papi Chuchi, mamá Mery, tia Vero, yo y la Caravana, que en sí misma era un miembro más de la gran familia. En principio todo iba bien, hasta que hicimos la primera parada. La caravana no se movía, no se sabía porqué, pero el conductor se propuso llevarnos a destino e hizo que la cosa andara, descubriendo así que los que nos impedía avanzar era el bordillo de la gasolinera y que lo que se puede hacer con un coche no se puede hacer con una caravana. Subirse a un bordillo con 3000kilos de más implica REVENTÓN! Tuvimos tan buena suerte o la estrella en el culo de Luke que dimos a parar con el cartel de bienvenida a Sesimbra y a 10m de una estación de bomberos. Un simpático bombero vino con su macaco (gato hidráulico)a ayudarnos con el cambio de rueda , porque si lo llegamos a hacer con el que venía en la caravana todavía seguiríamos en Sesimbra. Por si no era suficiente, allí conocimos al exbombero motorista psicokiller que nos insistía para que lo siguiéramos y mientras cambiaban la rueda, también, se pusieron en marcha los aspersores del césped que estaba junto a la caravana.
-Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado-Ley de Murphy
Afortunadamente, todo quedó en un susto y proseguimos nuestro camino hasta la playa donde pasamos nuestra primera noche, que también tuvo su incidente. No se nos ocurrió otra cosa que plantarnos en el mismísimo paseo marítimo, por lo que la policía no tardó en llegar y decirnos educadamente que nos mudáramos a la zona de campismo, que para nosotros fue junto a la planta de depuración de aguas...Super romántico!
A la mañana siguiente, salimos hacia la Praia do Meco, una playa enorme de arena blanca,vacía, perfecta para pasar el día tomando el sol, bañándose algunos, jugando al volley, de paseo...idílica! hasta que llegó una excursión colegial que nos fastidió la paz y la tranquilidad.
No comimos y nos pusimos rumbo a Praia Dona Ana, en Lagos, una playa pequeña entre acantilados y de aguas azulinas. Por el camino casi se nos inunda la caravana porque se empezó a salir agua del depósito que controlamos rápidamente. Llegamos de tarde-noche y ya por fin! hicimos almuerzo-merienda-cena, con un arroz del chef vasco. Esa noche los chicos y Vero salieron de expedición por el pueblo a tomar algo y Mery y yo nos quedamos como yayitas durmiendo.
Al siguiente día, bajamos a la playa, mientras los chicos fueron en busca de unas palas y una crema protectora,nosotras jugábamos a mi galleta, el clavo o conquista. Hizo un día buenísimo que me animó incluso a bañarme, a riesgo de sufrir una hipotermia y ponerme azul pitufo de lo fría que estaba el agua, pero que mereció la pena. Tras esto, volvimos a coger ruta y esta vez en dirección Portimao.
Esta ocasión fuimos a parar a Praia da Rocha, una zona mucho más turística y en la única donde salimos de fiesta. Antes hicimos una pequeña escala en Meia Praia, una playa inmensa de arena blanca finísima, para comer pollo en dudoso estado y descargar el famoso depósito. Todo un espectáculo! Tras esto, otro repostaje en busca de agua y víveres para la noche. Una noche en Praia de Rocha, una noche de largas y divertidas partidas de negros vs. rojos, donde salimos a bailar a la zona de bares y en la cual descubrimos que, pese a quien le pese, aquí somos guiris y toca pagar entrada de los locales, pu***portugueses!
El día siguiente fue más tranquilo. Cambiamos nuevamente de playa, esta vez la Praia dos 3 irmaos. Una playa que, particularmente, me gustó mucho por sus calitas entre acantilados y sus larga zona de arena, donde me persiguió un chucho enano y a Mery se le interpuso un abejorro. Desafortunadamente, hacía un poco de fresquillo y el día no fue excesivamente playero, por lo que nos volvimos a poner en ruta, conmigo de copilota, y llegamos hasta el mismísimo cabo San Vicente. Sacamos las fotos de rigor y vimos los acantilados, que cuanto menos eran acojonantes! A la vuelta del cabo, fuimos a parar a Zavial, una playa surfera que como dijo alguno: de buen rollito, tan buen rollito que nos dejamos las llaves por fuera y nadie nos robó. Aquí, pasamos la noche alrededor de una pequeña fogata pero que nos duró más bien poco, porque vinieron unos guardas de la zona y la tuvimos que apagar, así que todos a la cama.
Por la mañana, salimos hacia Praia da Luz, una playa también turística, donde me volví a bañar pero de la cual despegamos más o menos temprano por el fresquito y porque comenzábamos el viaje de regreso, en dirección a Cascais, aunque realmente acabamos en Estoril. Tardamos aproximadamente 3horas en llegar, muertos de hambre por lo que cenamos en un Pizza Hut, necesitabamos algo consistente con qué llenar el estómago.
La idea era pasar la mañana siguiente en la Playa de Carcavelos pero primero pasamos por Lisboa. Intentamos cambiar la rueda que teníamos picada, pero desistimos en la búsqueda. Sin embargo, fuimos a desayunar Pasteis de Belem y con un PAR desayunamos en segunda fila, todos en pijama, en frente de la pastelería viendo pasar a los gorreros. Por si esto no era suficiente, nos plantamos delante de la Torre de los Jerónimos a terminar el desayuno y a sacarnos una foto en pijama. Lo mismo con la torre de Belem. Si los chinos lo hacen, porqué no nosotros?Volvimos a la playa pero como el tiempo no acompañaba, se propuso un cambio de ruta, con dirección Coimbra. Lo que no sabíamos era que no llegaríamos, porque a mitad de camino notamos que la caravana temblaba más de lo normal. Tuvimos que parar en una estación de servicio a mitad de camino y comprobar que la rueda de repuesto también estaba REVENTADA!!Nos tocó esperar que vinieran a arreglarla y esta vez no era culpa nuestra, sino de los anteriores moradores de la caravana, que la habían picado y parcheado. Para haberse matado!
Al final, volvimos antes de lo previsto pero terminamos de sacarle rendimiento a la caravana, ya que habíamos perdido toda la tarde. Nos fuimos con el resto de españolitos de cena en Porto.
La costa portuguesa es IMPRESIONANTE, por lo bonita y poco masificada que está, que hace que sean playas de catálogo y que sin duda volvería a visitar. El viaje, INSUPERABLE, lleno de sorpresas e imprevistos que hizo que fuera aun más emocionante y sin duda dejará un gran recuerdo en cada uno de nosotros.
Mi Semana Santa empezó el día 12 con un maravilloso viaje en Caravana por la costa portuguesa.
Pre-caravaning: Aunque saliésemos ese día, los preparativos para el Road trip llevaban haciéndose desde muy atrás, aproximadamente desde Navidad que fue cuando se propuso la idea. Tuvimos más de un problema: indecisión, presupuesto, exceso de personal y un Plan B potente (Inter Rail por Portu) que casi nos hacen desistir de la idea, pero por suerte! la insistencia de un líder persuasivo y demagogo como Luke y una cabeza organizativa como la de Mery, hicieron que las cosas funcionaran. Organizamos ruta, dieta, conductor y presupuesto! que era lo que más nos preocupaba. Viendo que la cosa era factible nos pusimos manos a la obra: vieron la caravana y resolvieron dudas existenciales como: Dónde va a parar el cocó y el shishi?; pagamos fianzas; hicimos repostaje y la compra familiar para el viaje aunque se nos olvidaron: lechugas, tomates y pimientos en la nevera.
On the road: El 12 por la tarde salimos de Porto con dirección Sesimbra. Nos fuimos como auténtica familia dominguera: el ñaño Oscar (el piloto), el primo cojonero Luke, papi Chuchi, mamá Mery, tia Vero, yo y la Caravana, que en sí misma era un miembro más de la gran familia. En principio todo iba bien, hasta que hicimos la primera parada. La caravana no se movía, no se sabía porqué, pero el conductor se propuso llevarnos a destino e hizo que la cosa andara, descubriendo así que los que nos impedía avanzar era el bordillo de la gasolinera y que lo que se puede hacer con un coche no se puede hacer con una caravana. Subirse a un bordillo con 3000kilos de más implica REVENTÓN! Tuvimos tan buena suerte o la estrella en el culo de Luke que dimos a parar con el cartel de bienvenida a Sesimbra y a 10m de una estación de bomberos. Un simpático bombero vino con su macaco (gato hidráulico)a ayudarnos con el cambio de rueda , porque si lo llegamos a hacer con el que venía en la caravana todavía seguiríamos en Sesimbra. Por si no era suficiente, allí conocimos al exbombero motorista psicokiller que nos insistía para que lo siguiéramos y mientras cambiaban la rueda, también, se pusieron en marcha los aspersores del césped que estaba junto a la caravana.
-Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado-Ley de Murphy
Afortunadamente, todo quedó en un susto y proseguimos nuestro camino hasta la playa donde pasamos nuestra primera noche, que también tuvo su incidente. No se nos ocurrió otra cosa que plantarnos en el mismísimo paseo marítimo, por lo que la policía no tardó en llegar y decirnos educadamente que nos mudáramos a la zona de campismo, que para nosotros fue junto a la planta de depuración de aguas...Super romántico!
A la mañana siguiente, salimos hacia la Praia do Meco, una playa enorme de arena blanca,vacía, perfecta para pasar el día tomando el sol, bañándose algunos, jugando al volley, de paseo...idílica! hasta que llegó una excursión colegial que nos fastidió la paz y la tranquilidad.
No comimos y nos pusimos rumbo a Praia Dona Ana, en Lagos, una playa pequeña entre acantilados y de aguas azulinas. Por el camino casi se nos inunda la caravana porque se empezó a salir agua del depósito que controlamos rápidamente. Llegamos de tarde-noche y ya por fin! hicimos almuerzo-merienda-cena, con un arroz del chef vasco. Esa noche los chicos y Vero salieron de expedición por el pueblo a tomar algo y Mery y yo nos quedamos como yayitas durmiendo.Al siguiente día, bajamos a la playa, mientras los chicos fueron en busca de unas palas y una crema protectora,nosotras jugábamos a mi galleta, el clavo o conquista. Hizo un día buenísimo que me animó incluso a bañarme, a riesgo de sufrir una hipotermia y ponerme azul pitufo de lo fría que estaba el agua, pero que mereció la pena. Tras esto, volvimos a coger ruta y esta vez en dirección Portimao.
Esta ocasión fuimos a parar a Praia da Rocha, una zona mucho más turística y en la única donde salimos de fiesta. Antes hicimos una pequeña escala en Meia Praia, una playa inmensa de arena blanca finísima, para comer pollo en dudoso estado y descargar el famoso depósito. Todo un espectáculo! Tras esto, otro repostaje en busca de agua y víveres para la noche. Una noche en Praia de Rocha, una noche de largas y divertidas partidas de negros vs. rojos, donde salimos a bailar a la zona de bares y en la cual descubrimos que, pese a quien le pese, aquí somos guiris y toca pagar entrada de los locales, pu***portugueses!
El día siguiente fue más tranquilo. Cambiamos nuevamente de playa, esta vez la Praia dos 3 irmaos. Una playa que, particularmente, me gustó mucho por sus calitas entre acantilados y sus larga zona de arena, donde me persiguió un chucho enano y a Mery se le interpuso un abejorro. Desafortunadamente, hacía un poco de fresquillo y el día no fue excesivamente playero, por lo que nos volvimos a poner en ruta, conmigo de copilota, y llegamos hasta el mismísimo cabo San Vicente. Sacamos las fotos de rigor y vimos los acantilados, que cuanto menos eran acojonantes! A la vuelta del cabo, fuimos a parar a Zavial, una playa surfera que como dijo alguno: de buen rollito, tan buen rollito que nos dejamos las llaves por fuera y nadie nos robó. Aquí, pasamos la noche alrededor de una pequeña fogata pero que nos duró más bien poco, porque vinieron unos guardas de la zona y la tuvimos que apagar, así que todos a la cama.
Por la mañana, salimos hacia Praia da Luz, una playa también turística, donde me volví a bañar pero de la cual despegamos más o menos temprano por el fresquito y porque comenzábamos el viaje de regreso, en dirección a Cascais, aunque realmente acabamos en Estoril. Tardamos aproximadamente 3horas en llegar, muertos de hambre por lo que cenamos en un Pizza Hut, necesitabamos algo consistente con qué llenar el estómago.La idea era pasar la mañana siguiente en la Playa de Carcavelos pero primero pasamos por Lisboa. Intentamos cambiar la rueda que teníamos picada, pero desistimos en la búsqueda. Sin embargo, fuimos a desayunar Pasteis de Belem y con un PAR desayunamos en segunda fila, todos en pijama, en frente de la pastelería viendo pasar a los gorreros. Por si esto no era suficiente, nos plantamos delante de la Torre de los Jerónimos a terminar el desayuno y a sacarnos una foto en pijama. Lo mismo con la torre de Belem. Si los chinos lo hacen, porqué no nosotros?Volvimos a la playa pero como el tiempo no acompañaba, se propuso un cambio de ruta, con dirección Coimbra. Lo que no sabíamos era que no llegaríamos, porque a mitad de camino notamos que la caravana temblaba más de lo normal. Tuvimos que parar en una estación de servicio a mitad de camino y comprobar que la rueda de repuesto también estaba REVENTADA!!Nos tocó esperar que vinieran a arreglarla y esta vez no era culpa nuestra, sino de los anteriores moradores de la caravana, que la habían picado y parcheado. Para haberse matado!
Al final, volvimos antes de lo previsto pero terminamos de sacarle rendimiento a la caravana, ya que habíamos perdido toda la tarde. Nos fuimos con el resto de españolitos de cena en Porto.
La costa portuguesa es IMPRESIONANTE, por lo bonita y poco masificada que está, que hace que sean playas de catálogo y que sin duda volvería a visitar. El viaje, INSUPERABLE, lleno de sorpresas e imprevistos que hizo que fuera aun más emocionante y sin duda dejará un gran recuerdo en cada uno de nosotros.
domingo, 9 de marzo de 2008
Feas costumbres
El post de hoy es no apto para escrupulosos ni personas con una alta sensibilidad a las guarradas, porque lo voy a dedicar a todas esas cochinas costumbres que tienen los portugueses y que a más de uno le revolverá el estómago.
Empezaré por la que considero la peor de todas las costumbres que tienen y que se mire por donde se mire es una auténtica guarrada!!! Escupir por la calle. Lo normal suele ser que vayas tranquilamente por la calle, de charleta con las amigas, pensando en tus cosas o mirando fachadas... cuando de repente, tu apacible camino, es interrumpido por un sonido más que desagradable y que supera hasta los trinos de los pajaritos. Oyes como un señor empieza a emitir sonidos guturales, se va cargando de flemas y demás sustancias que puedan salir por la boca, para terminar echándose el señor pollo, lapo, escupitajo, escupitina o como lo quieran llamar. Realmente asqueroso! Encima hay que tener cuidado, porque hay que intuir hacia que lado va a echarlo el muy cochino marrano,porque apuntan sin mirar y es conveniente evitar que nos caiga encima. Lo peor del asunto, no es que lo hagan solo los señores mayores sino que hasta la señora más emperifollada suelta sus escupitajos a diestro y siniestro. Incluso los niños!! que se supone deben estar educados y serán los futuros mayores del país, también los he visto echar escupitajos como la cosa más normal del mundo. Que asco más grande!
Los habitantes de Oporto también son conocidos como los tripeiros, debido a su afición a comer tripas (a qué suena bien!). De esta encantadora afición deriva otra fea costumbre que tienen, que roza el mal gusto y es incluso hasta gore, que es la de colocar todo tipo de carnes en los expositores que dan a la calle en las carnicerías, incluidas las famosas tripas y coágulos de sangre. Ya de por sí, las carnicerías aquí no dan muy buen rollito porque parecen sacadas de pelis de terror, pero se vuelven más desagradables, cuando se trata de fechas señaladas, digamos por caso Navidad. En esas fechas, la cosa se vuelve más kitsch y asquerosa, porque adornan la cabeza de los cerditos, los montoncitos de carne y demás, con guirnaldas, acebos o bolitas navideñas. Hasta ahora no conozco a ningún españolito que haya pisado una carnicería en Portugal, con eso lo digo todo y no porque yo sea una quisquillosa.
Otra fea costumbre que tienen y que es desesperante, es la de llegar tarde a todos sitios. La impuntualidad tiene un margen de 10-15 minutos pero aquí lo normal es media hora, 3/4. Al principio, llegaba puntual a todas mis clases, pero viendo que aquí nadie viene a su hora, pues ya salgo media hora tarde de casa y aún así llegó puntual.
Para compensar, esta falta de puntualidad y la parsimonía con la que se toman las cosas, lo que hacen es conducir como locos, como si esto fuera un rally de Formula 1, y si pueden te echan el coche encima. Eso sí suelen respetar los pasos de peatones, pero como te retrases un poco empiezan a pitarte como auténticos energúmenos.
Por último, otra fea costumbre, es la de acompañar todos los platos con arroz. Es como para nosotros comer papas fritas pero lo de los portugueses es más radical: que pides carne, acompañamiento arroz; que pides croquetas, arroz; que pides lasaña, pues también arroz; que pides arroz pues más arroz aún...
Pero bueno, cada cual tiene sus manías y costumbres y los españoles no nos quedamos atrás. Simplemente si pensásemos en como se hacen las morcillas y los chorizos, nadie volvería comerlos.
-Nada necesita tanto una reforma como las costumbres ajenas- Mark Twain
Empezaré por la que considero la peor de todas las costumbres que tienen y que se mire por donde se mire es una auténtica guarrada!!! Escupir por la calle. Lo normal suele ser que vayas tranquilamente por la calle, de charleta con las amigas, pensando en tus cosas o mirando fachadas... cuando de repente, tu apacible camino, es interrumpido por un sonido más que desagradable y que supera hasta los trinos de los pajaritos. Oyes como un señor empieza a emitir sonidos guturales, se va cargando de flemas y demás sustancias que puedan salir por la boca, para terminar echándose el señor pollo, lapo, escupitajo, escupitina o como lo quieran llamar. Realmente asqueroso! Encima hay que tener cuidado, porque hay que intuir hacia que lado va a echarlo el muy cochino marrano,porque apuntan sin mirar y es conveniente evitar que nos caiga encima. Lo peor del asunto, no es que lo hagan solo los señores mayores sino que hasta la señora más emperifollada suelta sus escupitajos a diestro y siniestro. Incluso los niños!! que se supone deben estar educados y serán los futuros mayores del país, también los he visto echar escupitajos como la cosa más normal del mundo. Que asco más grande!
Los habitantes de Oporto también son conocidos como los tripeiros, debido a su afición a comer tripas (a qué suena bien!). De esta encantadora afición deriva otra fea costumbre que tienen, que roza el mal gusto y es incluso hasta gore, que es la de colocar todo tipo de carnes en los expositores que dan a la calle en las carnicerías, incluidas las famosas tripas y coágulos de sangre. Ya de por sí, las carnicerías aquí no dan muy buen rollito porque parecen sacadas de pelis de terror, pero se vuelven más desagradables, cuando se trata de fechas señaladas, digamos por caso Navidad. En esas fechas, la cosa se vuelve más kitsch y asquerosa, porque adornan la cabeza de los cerditos, los montoncitos de carne y demás, con guirnaldas, acebos o bolitas navideñas. Hasta ahora no conozco a ningún españolito que haya pisado una carnicería en Portugal, con eso lo digo todo y no porque yo sea una quisquillosa.
Otra fea costumbre que tienen y que es desesperante, es la de llegar tarde a todos sitios. La impuntualidad tiene un margen de 10-15 minutos pero aquí lo normal es media hora, 3/4. Al principio, llegaba puntual a todas mis clases, pero viendo que aquí nadie viene a su hora, pues ya salgo media hora tarde de casa y aún así llegó puntual.
Para compensar, esta falta de puntualidad y la parsimonía con la que se toman las cosas, lo que hacen es conducir como locos, como si esto fuera un rally de Formula 1, y si pueden te echan el coche encima. Eso sí suelen respetar los pasos de peatones, pero como te retrases un poco empiezan a pitarte como auténticos energúmenos.
Por último, otra fea costumbre, es la de acompañar todos los platos con arroz. Es como para nosotros comer papas fritas pero lo de los portugueses es más radical: que pides carne, acompañamiento arroz; que pides croquetas, arroz; que pides lasaña, pues también arroz; que pides arroz pues más arroz aún...
Pero bueno, cada cual tiene sus manías y costumbres y los españoles no nos quedamos atrás. Simplemente si pensásemos en como se hacen las morcillas y los chorizos, nadie volvería comerlos.
-Nada necesita tanto una reforma como las costumbres ajenas- Mark Twain
martes, 4 de marzo de 2008
Benelux tour. Parte 2: Bélgica
En el capítulo anterior lo había dejado con la ida a Brujas, así que continúo...
Llegamos también a la hora del mediodía tras 3 horas de tren con escala en Antwerpen , o como todo el mundo lo conoce, Amberes. En Amberes solo vimos la estación de trenes y por lo que sé, es una de las cosas que más merece la pena ver en la ciudad. Para que se hagan una idea de lo impresionante que era, había una pareja sacándose las fotos de la boda en el interior y no con una Polaroid. Amberes fue mi primer contacto con los olores belgas....por Dios!!como pueden oler tan bien los crepes y los gofres??? Bélgica huele a gofres por todos lados y yo iba con cara de imbécil por mi colocón de azúcar.
Una vez en Brujas, seguimos la metodología estándar: llegada, tourist information y
registro en el albergue. Después de eso libertad para ver la ciudad: llegamos hasta la plaza central, que me pareció increíble, creo que la más bonita que he visto nunca, a pesar de estar plagada de turistas, dimos vueltas por los canales,vimos la estatua del orgullo del lugar, el pintor flamenco Jan van Eyck, la iglesia donde está una de las reliquias más antiguas de Europa que contiene la sangre de Cristo y callejeamos hasta casi caer desmayados, porque no encontrábamos donde comer. Comimos en el primo belga del Mc Donald, el Quick, más caro pero con una situación inmejorable porque estaba en la mismísima plaza central. Con la tripa llena, nos fuimos a comprar postales o algún souvenir y a terminar de ver la ciudad, llegando hasta sus molinos. Como estaban en lo alto de unos montículos, para bajar, estuve a un tris de hacer la croqueta y echarme a rodar, pero mi fabuloso abrigo rojo no creo que esté para eso. Se nos hizo de noche y como no teníamos mucha hambre decidimos hacer merienda-cena con una degustación de gofres. Entramos en una cafetería-restaurante, pero como el antipático del cocinero no tenía ganas de servirnos, nos puso la excusa de que ya se había pasado la hora de los gofres, así que nos tuvimos que ir a un puesto callejero, donde me comí uno con chocolate fundido...Buenísimo! Como estábamos agotados de tanto tute, nos fuimos pronto a dormir, que al día siguiente nos esperaba Bruselas.
Día 17: Cuando llegamos seguimos el procedimiento habitual. Intenté hacer gala de mi nivelón de francés de la ESO pero no sirvió de nada porque terminamos igual de perdidos. Al final, logramos llegar, dejamos las maletas y nos fuimos al museo del Cómic. El cómic en Bruselas es como para los andaluces el flamenco y los toros, una filosofía de vida. Fueras donde fueras, siempre había algo que tuviera que ver con ellos y en muchos puntos de la ciudad habían murales pintados con escenas o personajes de los mismos. El museo era bastante entretenido y pudimos ver a los personajes belgas más famosos: Lucky Luke, los Snorkles, Spirou,
los pitufos, Marsupilami y el más conocido, o con más merchandising de todos: Tintín. A la salida del museo callejeamos un poco, para terminar comiendo en un turco, porque teníamos un antojo de kebap que no era ni normal. De ahí nos fuimos al museo de la música, un edificio de Victor Horta, que merecía la pena solo verlo por fuera. Por la misma zona también vimos el Palacio Real, y desde allí,directos a ver al Manneken pis, o el niño meón, que es una estatuilla enana. Como no podía ser menos, también vimos a su hermana, la Jeanneken pis, o niña meona, que es el reclamo turístico de un bar que también es famoso por la enorme cantidad de cervezas que tienen, 2004 tipos!!.Nosotros entramos para hacer una degustación y como soy así de chic! pues una cerveza de fresa y otra de frambuesa, cualquiera contal que no supiera a cerveza.
Día 18: Este día desde las 10 ya estábamos de paseo por la ciudad para poder sacar fotos sin 10000 turistas por medio. Nos fuimos a La Grand Place, muy similar a la plaza central de Brujas en cuanto al estilo de los edificios: impresionantes e hiper-recargados. Desde la plaza central nos fuimos a ver el Parlamento Europeo, que aunque no entramos, nos llevamos montón de folletos y papeluchos gratuitos. De ahí, directos al famoso Atomium, que fue restaurado en 2006, así que está reluciente. Entramos en su interior que no es nada impresionante, salvo las escaleras mecánicas que sorprenden por su estrechez. Salvo eso, es mejor por fuera que por dentro. Allí comimos el auténtico gofre belga, que es rectangular, solo lleva azúcar glass (nada de guarradas) y sabe como a churros, mucho mejor que los que conocemos popularmente. Tras esto, volvimos al centro, para ver algunas cosillas que nos quedaban y luego una retirada temprana.
Día 19: Para la última mañana, dejamos el tema de la compra de souvenirs, postales y bombonerías. El tema de las bombonerías es casi peor que el de los gofres, porque mires donde mires solo ves escaparates con fondues de chocolate y mostradores con todo tipo de bombones. El mejor sueño de Willy Wonka, Homer Simpson y de mi hermano. Dejar esto para el último momento fue un Craso error!! porque sólo pude ir a ver una tienda de caramelos, que era una auténtica monada y a la tienda de bombones Leónidas. No conseguimos encontrar los Godiva
ni los Neuhaus, que son los más famosos y también los más caros pero tenía especial ilusón en pararme delante de uno de sus mostradores, que eran impresionantes y elegir solo un bombón. Me quedo con las ganas y todo, porque algún histérico quería estar 3horas antes en el aeropuerto por si pasaba algo por el camino. En fin!!tendré que volver para hacer la degustación jeje!
En definitiva fue un viaje impresionante, que sin duda repetiría y si tuviera que decir en pocas palabras que define cada ciudad diría: Amsterdam, vicio y morbo; Rotterdam, modernidad; Brujas, romanticismo y cuentos y Bruselas, diplomacia y bombones.
Llegamos también a la hora del mediodía tras 3 horas de tren con escala en Antwerpen , o como todo el mundo lo conoce, Amberes. En Amberes solo vimos la estación de trenes y por lo que sé, es una de las cosas que más merece la pena ver en la ciudad. Para que se hagan una idea de lo impresionante que era, había una pareja sacándose las fotos de la boda en el interior y no con una Polaroid. Amberes fue mi primer contacto con los olores belgas....por Dios!!como pueden oler tan bien los crepes y los gofres??? Bélgica huele a gofres por todos lados y yo iba con cara de imbécil por mi colocón de azúcar.Una vez en Brujas, seguimos la metodología estándar: llegada, tourist information y
registro en el albergue. Después de eso libertad para ver la ciudad: llegamos hasta la plaza central, que me pareció increíble, creo que la más bonita que he visto nunca, a pesar de estar plagada de turistas, dimos vueltas por los canales,vimos la estatua del orgullo del lugar, el pintor flamenco Jan van Eyck, la iglesia donde está una de las reliquias más antiguas de Europa que contiene la sangre de Cristo y callejeamos hasta casi caer desmayados, porque no encontrábamos donde comer. Comimos en el primo belga del Mc Donald, el Quick, más caro pero con una situación inmejorable porque estaba en la mismísima plaza central. Con la tripa llena, nos fuimos a comprar postales o algún souvenir y a terminar de ver la ciudad, llegando hasta sus molinos. Como estaban en lo alto de unos montículos, para bajar, estuve a un tris de hacer la croqueta y echarme a rodar, pero mi fabuloso abrigo rojo no creo que esté para eso. Se nos hizo de noche y como no teníamos mucha hambre decidimos hacer merienda-cena con una degustación de gofres. Entramos en una cafetería-restaurante, pero como el antipático del cocinero no tenía ganas de servirnos, nos puso la excusa de que ya se había pasado la hora de los gofres, así que nos tuvimos que ir a un puesto callejero, donde me comí uno con chocolate fundido...Buenísimo! Como estábamos agotados de tanto tute, nos fuimos pronto a dormir, que al día siguiente nos esperaba Bruselas.
Día 17: Cuando llegamos seguimos el procedimiento habitual. Intenté hacer gala de mi nivelón de francés de la ESO pero no sirvió de nada porque terminamos igual de perdidos. Al final, logramos llegar, dejamos las maletas y nos fuimos al museo del Cómic. El cómic en Bruselas es como para los andaluces el flamenco y los toros, una filosofía de vida. Fueras donde fueras, siempre había algo que tuviera que ver con ellos y en muchos puntos de la ciudad habían murales pintados con escenas o personajes de los mismos. El museo era bastante entretenido y pudimos ver a los personajes belgas más famosos: Lucky Luke, los Snorkles, Spirou,
los pitufos, Marsupilami y el más conocido, o con más merchandising de todos: Tintín. A la salida del museo callejeamos un poco, para terminar comiendo en un turco, porque teníamos un antojo de kebap que no era ni normal. De ahí nos fuimos al museo de la música, un edificio de Victor Horta, que merecía la pena solo verlo por fuera. Por la misma zona también vimos el Palacio Real, y desde allí,directos a ver al Manneken pis, o el niño meón, que es una estatuilla enana. Como no podía ser menos, también vimos a su hermana, la Jeanneken pis, o niña meona, que es el reclamo turístico de un bar que también es famoso por la enorme cantidad de cervezas que tienen, 2004 tipos!!.Nosotros entramos para hacer una degustación y como soy así de chic! pues una cerveza de fresa y otra de frambuesa, cualquiera contal que no supiera a cerveza.
Día 18: Este día desde las 10 ya estábamos de paseo por la ciudad para poder sacar fotos sin 10000 turistas por medio. Nos fuimos a La Grand Place, muy similar a la plaza central de Brujas en cuanto al estilo de los edificios: impresionantes e hiper-recargados. Desde la plaza central nos fuimos a ver el Parlamento Europeo, que aunque no entramos, nos llevamos montón de folletos y papeluchos gratuitos. De ahí, directos al famoso Atomium, que fue restaurado en 2006, así que está reluciente. Entramos en su interior que no es nada impresionante, salvo las escaleras mecánicas que sorprenden por su estrechez. Salvo eso, es mejor por fuera que por dentro. Allí comimos el auténtico gofre belga, que es rectangular, solo lleva azúcar glass (nada de guarradas) y sabe como a churros, mucho mejor que los que conocemos popularmente. Tras esto, volvimos al centro, para ver algunas cosillas que nos quedaban y luego una retirada temprana.
Día 19: Para la última mañana, dejamos el tema de la compra de souvenirs, postales y bombonerías. El tema de las bombonerías es casi peor que el de los gofres, porque mires donde mires solo ves escaparates con fondues de chocolate y mostradores con todo tipo de bombones. El mejor sueño de Willy Wonka, Homer Simpson y de mi hermano. Dejar esto para el último momento fue un Craso error!! porque sólo pude ir a ver una tienda de caramelos, que era una auténtica monada y a la tienda de bombones Leónidas. No conseguimos encontrar los Godiva
ni los Neuhaus, que son los más famosos y también los más caros pero tenía especial ilusón en pararme delante de uno de sus mostradores, que eran impresionantes y elegir solo un bombón. Me quedo con las ganas y todo, porque algún histérico quería estar 3horas antes en el aeropuerto por si pasaba algo por el camino. En fin!!tendré que volver para hacer la degustación jeje!En definitiva fue un viaje impresionante, que sin duda repetiría y si tuviera que decir en pocas palabras que define cada ciudad diría: Amsterdam, vicio y morbo; Rotterdam, modernidad; Brujas, romanticismo y cuentos y Bruselas, diplomacia y bombones.
jueves, 28 de febrero de 2008
Benelux tour. Parte1: Holanda
Por fin termino de actualizar mis 2 semanas de vacaciones. Para el final he dejado lo más interesante desde el punto de vista turístico y gastronómico, jeje!: Mi viaje por el Benelux (aunque no pisara Luxemburgo).
El tour comenzó el día 12 con rumbo a Madrid, porque por cuestiones técnicas y económicas, salir directos desde Oporto era inviable. Así que pasamos un día allí que aprovechamos para ver un poco el centro y yo, para reencontrarme con mi amigo Berci, que hacía cerca de un año que no veía. Estuvimos por la Puerta del Sol, visitamos las instalaciones sanitarias del Corteinglés (especialistas en ti), y nos dimos un homenaje de tapas: croquetas, calamares, huevos estrellados, bravas...que nos dejó inútiles toda la tarde por empacho...qué feo es pasar hambre! Hicimos noche en Madrid e intentamos dormir algo en casa de Berci, porque el vuelo salía a las 6 de la mañana. Eso implicaba que había que estar a las 5 en el aeropuerto y por tanto, salir sobre las 4 de su casa, por lo que dormir, dormir...dormimos más bien poco.
El día 13 salimos hacia Holanda donde la hora prevista de llegada era las 11 o las 12 del mediodía, contando con el sistema de trenes holandeses que nos llevarían de Eindhoven a Amsterdam. Con lo que no contamos fue con el factor niebla y que por un desvío, en vez de en Eindhoven, aterrizáramos en Weeze, Alemania!!! Ryanair se comprometió a llevarnos hasta el aeropuerto de Eindhoven en guagua tardando aproximadamente 2 horas, pero como nosotros donde queríamos ir era a Amsterdam, era una tontería desviarnos si desde Alemania conseguíamos ir directos. Asi que nos chupamos 3 horas de bus, haciendo escala en Utrech, antes de llegar por fin!! a Amsterdam.
Amsterdam: Allí lo primero que hicimos fue registrarnos en el albergue, que a pesar de estar un poco lejos del centro, merecía la pena por lo nuevo que estaba. Había sido reformado recientemente y estaba bastante bien, además, ponían Nutella en el desayuno que, según mi hermano, es el indicador fundamental de calidad de un albergue, si hay Nutella es bueno, si no no merece llamarse albergue. Íbamos a coger bicis pero viendo las caras congestionadas de los holandeses por el frío, desechamos la idea. Fuimos a comer al Mc Donald, por comer sano, y por la tarde, empezamos nuestro tour turístico por el centro de la ciudad: vimos los canales, las casas
inclinadas, la Dam, Rembrandplein, Museumplein y por supuesto el famoso barrio rojo. El barrio rojo no era nada espectacular, personalmente creo que Reeperbahn en Hamburgo es mucho más exagerado, pero tocaba ver el ambiente sórdido de Amsterdam y los famosos escaparates de pilinguis antes de que los cierren. Consejo a todo aquel que vaya de visita a esa zona: no llevar abrigos de colores llamativos, porque no sé porqué se asocia con los de las chicas del barrio. No fue nada agradable que me confundieran con una de ellas por mi bonito abrigo rojo.
El día 14 madrugamos para aprovechar al máximo el día y nos fuimos a ver el Museo de Anne Frank y el de Vang Gogh. La casa de Ana Frank fue un poco decepcionante en el sentido de que era una casa vacía, sin mobiliario ni nada que ver, me esperaba algo más. Lo mejor, fue que a la salida de la casa me encontré con una amiga de los campamentos de Las Palmas. Después fuimos al museo Van Gogh que si mereció la pena, a pesar de que no estuviera ni La
noche estrellada ni el cuadro de Los lirios, aunque alguno asegurara haberlo visto. El Risjkmuseum lo dejamos para la próxima. Fuimos a comer a un italiano, dimos un paseo por el parque de la ciudad y otra vez al centro. Nos pasamos por uno de los Coffee shops más famosos y originales de Amsterdam, que sale en la peli de Oceans Twelve y en el reportaje de Planeta Finito con Pocholo. Como soy así de guay, mientras la gente se colocaba liándose porros y fumando de todo, me pedí un zumito de naranja que seguro que eso no lo hace nadie Holanda. Qué malota! Después de eso y para compensar mis vicios sanos, me di el capricho de tomarme un gofre con nata y fresas...hummm!!!
Al día siguiente salimos también temprano porque nos íbamos a Rotterdam. Vimos casi todas las tiendas de souvenirs en busca de la postal perdida, pero la conseguí! además de unas bonitas orejeras blancas polares. Qué calorcito!
Rotterdam: Después de aproximadamente una hora de tren, sobre el mediodía llegamos a la ciudad, que nada tenía que ver con Amsterdam. Dejamos las maletas en el albergue y luego recorrido panorámico por la ciudad. Es una ciudad mucho más moderna y uno de los puertos más importantes de Europa, allí vimos: el puente, las casas cúbicas, la zona comercial, y la plaza industrial.
Por el camino nos encontramos con Erasmo de Rotterdam, que para todos los Erasmus es como para los musulmanes ir a la Meca. Después, un chocolate caliente!!para entrar en calor y luego a Chinatown. También intentamos ver la ciudad desde la torre de televisión pero tras un buen rato de paseo por un parque también terrorífico por la falta de iluminación, llegamos a la torre para nada!! porque subir nos costaba un ojo de la cara y ver todo oscuro no merecía la pena. Así que decidimos ir a cenar al Subway y de ahí, directos al albergue, a descansar! porque al día siguiente: Brujas.
En el próximo capítulo del Benelux tour: Bélgica!!
-El mundo es un pañuelo lleno de mocos- mi papá
El tour comenzó el día 12 con rumbo a Madrid, porque por cuestiones técnicas y económicas, salir directos desde Oporto era inviable. Así que pasamos un día allí que aprovechamos para ver un poco el centro y yo, para reencontrarme con mi amigo Berci, que hacía cerca de un año que no veía. Estuvimos por la Puerta del Sol, visitamos las instalaciones sanitarias del Corteinglés (especialistas en ti), y nos dimos un homenaje de tapas: croquetas, calamares, huevos estrellados, bravas...que nos dejó inútiles toda la tarde por empacho...qué feo es pasar hambre! Hicimos noche en Madrid e intentamos dormir algo en casa de Berci, porque el vuelo salía a las 6 de la mañana. Eso implicaba que había que estar a las 5 en el aeropuerto y por tanto, salir sobre las 4 de su casa, por lo que dormir, dormir...dormimos más bien poco.
El día 13 salimos hacia Holanda donde la hora prevista de llegada era las 11 o las 12 del mediodía, contando con el sistema de trenes holandeses que nos llevarían de Eindhoven a Amsterdam. Con lo que no contamos fue con el factor niebla y que por un desvío, en vez de en Eindhoven, aterrizáramos en Weeze, Alemania!!! Ryanair se comprometió a llevarnos hasta el aeropuerto de Eindhoven en guagua tardando aproximadamente 2 horas, pero como nosotros donde queríamos ir era a Amsterdam, era una tontería desviarnos si desde Alemania conseguíamos ir directos. Asi que nos chupamos 3 horas de bus, haciendo escala en Utrech, antes de llegar por fin!! a Amsterdam.
Amsterdam: Allí lo primero que hicimos fue registrarnos en el albergue, que a pesar de estar un poco lejos del centro, merecía la pena por lo nuevo que estaba. Había sido reformado recientemente y estaba bastante bien, además, ponían Nutella en el desayuno que, según mi hermano, es el indicador fundamental de calidad de un albergue, si hay Nutella es bueno, si no no merece llamarse albergue. Íbamos a coger bicis pero viendo las caras congestionadas de los holandeses por el frío, desechamos la idea. Fuimos a comer al Mc Donald, por comer sano, y por la tarde, empezamos nuestro tour turístico por el centro de la ciudad: vimos los canales, las casas
inclinadas, la Dam, Rembrandplein, Museumplein y por supuesto el famoso barrio rojo. El barrio rojo no era nada espectacular, personalmente creo que Reeperbahn en Hamburgo es mucho más exagerado, pero tocaba ver el ambiente sórdido de Amsterdam y los famosos escaparates de pilinguis antes de que los cierren. Consejo a todo aquel que vaya de visita a esa zona: no llevar abrigos de colores llamativos, porque no sé porqué se asocia con los de las chicas del barrio. No fue nada agradable que me confundieran con una de ellas por mi bonito abrigo rojo.
El día 14 madrugamos para aprovechar al máximo el día y nos fuimos a ver el Museo de Anne Frank y el de Vang Gogh. La casa de Ana Frank fue un poco decepcionante en el sentido de que era una casa vacía, sin mobiliario ni nada que ver, me esperaba algo más. Lo mejor, fue que a la salida de la casa me encontré con una amiga de los campamentos de Las Palmas. Después fuimos al museo Van Gogh que si mereció la pena, a pesar de que no estuviera ni LaAl día siguiente salimos también temprano porque nos íbamos a Rotterdam. Vimos casi todas las tiendas de souvenirs en busca de la postal perdida, pero la conseguí! además de unas bonitas orejeras blancas polares. Qué calorcito!
Rotterdam: Después de aproximadamente una hora de tren, sobre el mediodía llegamos a la ciudad, que nada tenía que ver con Amsterdam. Dejamos las maletas en el albergue y luego recorrido panorámico por la ciudad. Es una ciudad mucho más moderna y uno de los puertos más importantes de Europa, allí vimos: el puente, las casas cúbicas, la zona comercial, y la plaza industrial.
Por el camino nos encontramos con Erasmo de Rotterdam, que para todos los Erasmus es como para los musulmanes ir a la Meca. Después, un chocolate caliente!!para entrar en calor y luego a Chinatown. También intentamos ver la ciudad desde la torre de televisión pero tras un buen rato de paseo por un parque también terrorífico por la falta de iluminación, llegamos a la torre para nada!! porque subir nos costaba un ojo de la cara y ver todo oscuro no merecía la pena. Así que decidimos ir a cenar al Subway y de ahí, directos al albergue, a descansar! porque al día siguiente: Brujas.En el próximo capítulo del Benelux tour: Bélgica!!
-El mundo es un pañuelo lleno de mocos- mi papá
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