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domingo, 6 de julio de 2008

Shrek y Fiona: 2

Mis papás han vuelto!!
Mis posts van con mucho retraso, pero es que no he tenido ni tiempo ni ganas de ponerme a escribir pero ahora que ya estoy casi termiando el curso snif,snif!y las cosas están un poco más calmadas, pues aprovecho y actualizo.
A finales de Mayo, me fui a pasar unos días con mis papis a Lisboa. Fui desde Oporto a Lisboa en tren. Toda una experiencia de niña mayor! Para empezar tenía que coger el tren a las 8:52 de la mañana para llegar alli sobre las 11 porque tarda cerca de 3 horas en llegar y asi aprovechar mejor el día, pero ese día los astros se alinearon y el dios Murphy se manifestó porque entre que la guagua que me llevaba a la estación no paró porque iba llena, que iba cargadísima con las maletas y que llegué 3 minutos tarde al andén, pues perdí el tren y tuve que coger el de una hora más tarde. El billete por el que estaba tan contenta porque me había costado la mitad de lo previsto me terminó costando casi lo previsto.Un desastre!!y eso que había madrugado!
En el tren me dediqué a echar una cabezadita, hasta que llegué a la estación de Sta. Apolonia donde me recorgieron mis padres. De ahí cogimos el metro hasta el hotel para dejar los bartulos, pero el metro de Lisboa resulta más lioso que el de Oporto, con respecto al billete de viaje, que creemos que más de una vez nos timaron. Con relación a esto y a quien le interese y vaya a visitar Lisboa, de parte de mis padres que la Lisboa Card es un timo y no la recomiendan.
El caso es que dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a comer a la zona que está cerca de la Plaza del Mercado. Fuimos a un restaurante-pastelería muy bonito, estilo art nouveau, donde me comí un solomillo con papitas y muchas salsa y de postre un borrachito recheno de chocolate tremendo!!!Mis padres, los días previos, ya se habían encargado de degustar las pastelerías de la zona y sabían cual era la buena, jejeje!
Terminamos de comer y nos fuimos a la estación de trenes para ir hacia Sintra y de ahí coger una guagua que nos llevara hasta el Cabo da roca, que es el punto más occidental del continente. El viaje en guagua fue también toda una experiencia, porque fuimos por una carretera de montaña, más bien estrecha con el primo de Schumacher y 2 japos echándose una cabezadita. Cuando llegamos allí estábamos mas amarillas que las propias japonesas. Allí no había mucho que ver salvo una alemana que estaba grabando un documental pero que más bien parecía su testamento. Luego volvimos a coger la guagua suicida y llegamos a Estoril. Vimos el casino, la caca de playa donde veranea el rey y me quedé sin ver la Hello Kitty Megastore snif,snif!!
Como ya estábamos agotados, volvimos al centro y nos fuimos de cena a un restaurante italiano con camareros hindúes que a la salida como llovía nos llevaron con una sombrilla hasta el metro. Fue de pelicula y lo mejor ver a mi madre dándole conversación al camarero sobre la comunidad hindú en Canarias...pobre hombre!
Al día siguiente madrugamos y nos fuimos de excursión a Évora. Tardamos cerca de 3 horas en llegar para llegar a un pueblo que ha sido denominado Patrimonio de la Humanidad. La verdad que era bonito con sus casitas blancas y amarillas,como no?¿también hicimos ruta de pasteles pero en 2 horas ya estaba todo visto. Como cosa espectacular, la capilla de los huesos, que es una capilla hecha a base de huesos y craneos, que usaban para acongojar a la gente y lo consiguieron porque solo le faltaba el órgano con el fantasma de la ópera para terminar de dar miedito!.
El viaje de vuelta fué agónico y mi madre casi muerde al conductor de la guagua municipal, porque nos dió 3 vueltas al pueblo para que lo viéramos en todo su esplendor y que hiciéramos tiempo antes de llegar a la estación, pero por el camino González se iba impacientando.
Llegamos casi de noche a la estación de Oriente, vimos algo del Campo de las naciones y después nos fuimos a cenar al restaurante americano que estaba al lado del hotel, porque estábamos cansaditos. El restaurante era una chulada, porque estaba recreado como los restaurantes típicos americanos de los 50-60 y solo le faltaba que entrara Olivia Newton John y John Travolta, muy rollo Grease.
Al día siguiente vimos algo de la zona centro, compramos caramelos legendarios y cogí el tren de vuelta. Otra gran experiencia: viajar al lado de una señora que vendía quesadillas y olía a quesadillas y llegar a casa con un polizón: una pulga que llegó a meterse en mi cama y me acribilló a picotazos! Sin duda un recuerdo impagable, jejeje!
Canta conmigo: Maná maná me pica el culo, maná maná no sé que hacer, maná maná será un bichito chiquito peludo con ganas de joder, me cago en diez!!

sábado, 7 de junio de 2008

Tú a Londres y yo....también!

Hace muchísimo que no actualizaba porque la verdad no he tenido tiempo de ponerme a escribir y he estado liada con entregas y demás, pero poco a poco intentaré ir poniendo las cosas al día.
Aproximadamente, hace 2 semanas, me fui de viaje rápido y fugaz a Londres, más bien se podría decir que fue una excursión un poco larga porque duró cosa así de día y medio, pero eso sí muy bien aprovechado.
Salimos de aquí a eso de las 9 de la mañana con destino London Stanted, como de costumbre Ryanair nos dejó a tomar por saco de la civilización y nos obligó a tener que comprar billete de tren o guagua para poder ir al Londres de verdad. Ryanair es barato, hasta ahí de acuerdo, pero tiene un grave problema y es que no saben de geografía! Por poner un ejemplo: te dicen que vuelan a Barcelona pero en realidad aterrizan en Girona, que es otra provincia totalmente distinta y que nada tiene que ver con Barcelona, pero ellos se quedan tan anchos! Obviamente, ellos no se encargan de llevarte hasta Barcelona porque no es que haya sido un error del piloto que no tiene el graduado escolar, sino que te toca pagar a sus secuaces por una bonita hora en guagua que resulta incluso más cara que el propio billete de avión. Al final, lo barato sale caro.
Como iba diciendo, entre pitos y flautas llegamos a Londres a eso de las 12 del mediodía, nos metimos en las catacumbas del metro y llegamos al albergue. El albergue estaba bastante bien, porque quedaba justo enfrente de la estación de metro y no parecía muy viejo. Dejamos las maletas y comenzamos la contrareloj. Fuimos hasta al Soho, a Picadilly Circus y ahí fue cuando vimos Londres por primera vez. De ahí, fuimos caminando hasta Buckingham Palace a saludar a la reina, que ese día estaba en la pedicura y no nos pudo atender. No pudimos ver el cambio de guardia que es lo más interesante porque entre que llegamos tarde y que estaba lloviendo, pues nos lo perdimos. Dejamos el palacio y nos metimos ya desfallecidos!!en el parque de Sant James. Muy verde y muy bonito, típico de los jardines ingleses, pero lo que más ilusión me hizo fue ver ardillas!!! Eran las típicas ardillas rojas de los dibujos animados que partiendo de la base de que en Canarias no hay ardillas y mucho menos rojillas, pues para mí era todo un espectáculo. Había un señor que repartía cacahuetes para dárselos y se te subían a la pierna a cogerlos pero a mí no me dio ninguno...snif,snif!! Comimos un par de sandwiches (íbamos en plan ahorro jeje!) y nos volvimos a poner en marcha. Fuimos a ver el Big Ben (nos sacamos la típica foto con la cabina roja y la torre de fondo, como auténticos guiris)también la cámara de los Lores, la abadía de Westminster, el Ojo, el puente del milenio de Foster, parada técnica en el Starbucks para entrar en calor, secarnos un poco y de paso tomarnos un chocolate a la avellana o clásico calentito...humm! A la salida vimos el huevo (el City Hall), la Tower Bridge y ya! porque como estaba lloviendo mis zapatillas pasaron de ser eso a convertirse en katiuskas por culpa de la lluvia. Se me habían calado los pies e iba haciendo chof,chof! Tuvimos que ir a comprarme unas zapatillas y de paso vimos la zona de Oxford Street, pasamos por delante de Cheers y de la juguetería Hamleys (una de las más grandes del mundo y de donde yo tengo una casita de muñequitos que me trajo mi papi cuando era chica) aunque no entramos. Estuvimos buscando los famosos almacenes Harrods, pero no teníamos ni idea de donde andaban y terminamos por sentarnos en el Mc Donalds a cenar. Después de eso, volvimos a Picadilly Circus para ver un edificio solo de recreativos, jugar un poco al lanzamiento de moneditas y no ganar nada de nada y de ahí, directos a la cama.
A la mañana siguiente, desayuno inglés pero sin las judías rojas que no deben ser muy buenas para el estómago tan de mañana y nos fuimos directos a Candem town, un mercadillo IMPRESIONANTE! Era muy grande, parecía que nunca se terminaba, veías todo tipo de cosas y todo tipo de gente. Vimos una tienda de artículos y ropa futurista, donde los dependientes iban con el pelo fosforito y con pintas muy raras. Perdimos casi toda la mañana pero es que merecía la pena verlo y comprar alguna cosilla jeje!! De ahí, fuimos al Museo Británico que es de las pocas cosas gratuitas que tiene la ciudad y solo pudimos ver las momias, la piedra Rosetta y los sarcófagos porque allí puedes pasar un día perfectamente pero como no había tiempo pues fuimos directos a ver a los egipcios. Salimos y nos sentamos en un parquecito a comer, otra vez sandwiches, porque estábamos agotados. Tras nuestro brunch, fuimos a ver Trafalgar Square, volvimos a la zona del Big Ben por si podíamos entrar en Westminster pero estaba cerrado,pasamos por la catedral de San Paul (era la que salía al final de Benny Hill)y por último vimos el pepino de Londres, la torre Gherkin, también de Norman Foster (que será muy Lord, pero tiene un problema fálico este señor). Acabamos el recorrido otra vez por la zona de Oxford Street para hacer algunas compras y de ahí, de vuelta al hostal a por las maletas.Pasamos la noche en el aeropuerto como buenamente pudimos, porque los asientos eran duros de narices y a las 6 de la mañana de camino de vuelta a casa.
Londres es una ciudad increíble, llena de cosas raras y gente rara, con muchos contrastes, y a la que sin duda volveré cuando sea rica y famosa. Volveré con algo más de tiempo porque hay mucho que ver además de unos zapatos water resistant jeje!

PD: Gracias al guía con memoria fotográfica!

lunes, 7 de abril de 2008

Il Giro d´Italia

Para acabar de contar mi Semana Santa me falta hablar del último finde de marzo. Ese fin de semana hice un breve pero intenso viaje a Venecia y Milán para ver a unos amigos españoles que están allí de Erasmus (Ale y Antonio) y con esa excusa aprovechar para que me enseñaran bien la ciudad.
Venecia: Salí el sábado 29 por la mañana a eso de las 8 y volví el martes 1 a la misma hora. Casi muero en el intento!!porque ponen los vuelos a horas intempestivas y en aeropuertos que están a tomar por saco...viajar con low cost es lo que tiene pero cada vez me gusta menos.
Llegué al aeropuerto de Bergamo?¿?(pero yo no iba a Milán?¿?)sobre las 12. Como todo está estudiado por Ryanair y sus secuaces, 1000 carteles fosforescentes te indican que guagua hay que coger para ir a la ciudad y cuanto te va a salir la gracia. Como no me quedó otra, me subí a la guagua y una hora más tarde llegué a la Estación Central de Milán, de donde partiría hacía Venecia. Entre una vendedora muy gritona que no sabría que los micrófonos existen, esperar por una pobre viejita, sorda como una tapia, que por mucho que la otra gritara no se enteraba de nada y estar atentísima a que nadie se me colara, pude comprarme el billete de tren hablando más apache que inglés. Subí al tren y en otras 3 horas llegué por fin!!a Venecia. Por el camino me pareció super bonito ver desde la distancia la ciudad "flotando" sobre el agua. Una vez en la estación, mientras esperaba por Ale tuve mi primer contacto con la ciudad. Me recordó al decorado de algún parque de atracciones, como muy artificial todo y plagado de turistas y grupos de niños de colegio, pero aún así me encantó!! Cuando apareció Ale casi no la reconozco por el nuevo look Arquitorturada que lleva, Pobrinha mía! Fuimos callejeando un poco por la ciudad hasta dejar las cosas en el albergue. El albergue, su resi y la de su novio italiano Lucas, están en la isla de la Giudecca, así que tuvimos que coger il vaporetto, que es un barquito que va por los canales y que cruza la laguna. Tras el albergue fuimos al super a por algo de cena que si aquí es arroz y feijoada, allí el plato clave es Pasta. Hicimos lo propio y compramos tortellinis que luego nos preparó Lucas en su resi con jamón y nata hummm!!bonísimos! Comimos y ya los dejé maqueteando toda la noche.
El domingo, madrugué porque había que dejar el albergue, o mejor dicho, el barracón antes de las 9 y 30. Desayuné la porquería de panecito y chocolate que te daban y salí a hacer turismo. Sin duda, uno de los peores albergues en los que he estado, porque ni agua te daban. Quedé con Ale en la parada del vaporetto, dejamos las cosas en su resi y nos fuimos a ver Venecia. Nos subimos en el vaporetto en plan tourist, en la parte trasera viendo el agüita (azulina pero superhipermega tóxica)y viendo la panorámica de la ciudad. Nos bajamos en la parada de la Piazza San Marco y de ahí pasamos por el Puente del último suspiro, porque por ahí llevaban a los presos antes de ejecutarlos para que los vieran. Pasamos delante del Palacio ducal, el Campanile, la Basílica y ya la plaza de San Marcos con las pocas palomas que quedaban. De normal dicen que hay más, pero ese día estarían asustadas y conmigo corriendo detrás de ellas pues supongo que más, jeje! Callejeamos viendo escaparates con Pinoccios, cristales de Murano que parecían caramelitos, trajes y máscaras venecianas y montón de puestos para turistas con gorritos de gondolero incluso hasta tiroleses bailando en una plaza. Llegamos al Puente de Rialto, sacamos fotos de los canales, góndolas y gondoleros y por último, vimos el Puente de la Academia, desde donde se veía la iglesia de Santa María della Salute, no confundir con San Giorgio Maggiore (gracias Ernest!!por aclararmelo en el examen de Chano)y tras este largo paseo nos fuimos a comer a la residencia de Lucas. Como ese día hacía bueno, hicieron barbacoa en el jardín de la resi donde me quedé hasta las 7 que fue cuando cogí el tren de vuelta a Milán.
Milán: Tarde otras 3 horas en llegar, pero esta vez el camino de vuelta se me hizo más ameno
porque iba cotilleando la conversación de 2 pilinguis dominicanas, que iban contando los regalos que le hacían sus clientes, sus viajes y ponían verde a una tercera. Cuando llegué, me fueron a recoger Javi, Foncho y Antonio, que hacía más de un año que no los veía pero siguen practicamente iguales. Dejamos las cosas en su casa y fuimos a ver lo poco que hay que ver de Milan, il Duomo y la galería de Victor Manuel. Hice algo typical tourist, que fue pisarle los huevos al toro y dar mis 3 vueltas como una subnormal. Vimos alguna otra cosa: el teatro, a Leonardo, las calles fashion y a dormir!
Al día siguiente, fuimos por la mañana a hacer unas pequeñas compras, a ver el Castillo de los Sforza, al parque que tiene detrás, la Basílica de San Ambrosio y a la Iglesia de Sta. María della Grazie, que es donde está la imagen de La última cena y que me quedé sin ver porque era lunes.Luego los chicos se fueron, y me dediqué a hacer turismo yo sola por la ciudad. Subí al Duomo, vi otra vez las galerías, las tiendas, el impresionante Zara y ya cuando estaba aburrida me senté a tomar un batido. Mientras esperaba que Antonio saliera de clases, un abuelete enchaquetado y con Ray Ban se me acercó, se puso a hablar conmigo y me hizo una proposición indecente: me invitaba a cenar con él al mejor restaurante de Milán! Tentador...pero ya tenía planes cachis! Después conseguí contactar con Antonio, porque mi móvil había muerto por falta de saldo y nos fuimos a cenar a la zona del canal, cómo no?una pizza!!enorme en el Da Willy. No me la pude terminar y para bajarla, dimos un corto paseo por la zona viendo las tienda de diseño que habían en la zona. Una vez de vuelta, medio dormité porque a las 3 y 30 ya estaba cogiendo el taxi para coger el bus de vuelta a Bergamo.
Fue una visita rápida pero productiva. A Venecia volvería con los ojos cerrados porque me quedé con ganas de más, a Milán no lo creo y es que el encanto que le sobra a una le falta a la otra.

jueves, 27 de marzo de 2008

Caravaning

Al fin tengo un poco de paz y puedo contarles qué ha sido de mi Semana Santa. Será un post un poco largo pero sin duda lo merece.
Mi Semana Santa empezó el día 12 con un maravilloso viaje en Caravana por la costa portuguesa.
Pre-caravaning: Aunque saliésemos ese día, los preparativos para el Road trip llevaban haciéndose desde muy atrás, aproximadamente desde Navidad que fue cuando se propuso la idea. Tuvimos más de un problema: indecisión, presupuesto, exceso de personal y un Plan B potente (Inter Rail por Portu) que casi nos hacen desistir de la idea, pero por suerte! la insistencia de un líder persuasivo y demagogo como Luke y una cabeza organizativa como la de Mery, hicieron que las cosas funcionaran. Organizamos ruta, dieta, conductor y presupuesto! que era lo que más nos preocupaba. Viendo que la cosa era factible nos pusimos manos a la obra: vieron la caravana y resolvieron dudas existenciales como: Dónde va a parar el cocó y el shishi?; pagamos fianzas; hicimos repostaje y la compra familiar para el viaje aunque se nos olvidaron: lechugas, tomates y pimientos en la nevera.
On the road: El 12 por la tarde salimos de Porto con dirección Sesimbra. Nos fuimos como auténtica familia dominguera: el ñaño Oscar (el piloto), el primo cojonero Luke, papi Chuchi, mamá Mery, tia Vero, yo y la Caravana, que en sí misma era un miembro más de la gran familia. En principio todo iba bien, hasta que hicimos la primera parada. La caravana no se movía, no se sabía porqué, pero el conductor se propuso llevarnos a destino e hizo que la cosa andara, descubriendo así que los que nos impedía avanzar era el bordillo de la gasolinera y que lo que se puede hacer con un coche no se puede hacer con una caravana. Subirse a un bordillo con 3000kilos de más implica REVENTÓN! Tuvimos tan buena suerte o la estrella en el culo de Luke que dimos a parar con el cartel de bienvenida a Sesimbra y a 10m de una estación de bomberos. Un simpático bombero vino con su macaco (gato hidráulico)a ayudarnos con el cambio de rueda , porque si lo llegamos a hacer con el que venía en la caravana todavía seguiríamos en Sesimbra. Por si no era suficiente, allí conocimos al exbombero motorista psicokiller que nos insistía para que lo siguiéramos y mientras cambiaban la rueda, también, se pusieron en marcha los aspersores del césped que estaba junto a la caravana.
-Si una cosa puede ir mal, irá mal por triplicado-Ley de Murphy
Afortunadamente, todo quedó en un susto y proseguimos nuestro camino hasta la playa donde pasamos nuestra primera noche, que también tuvo su incidente. No se nos ocurrió otra cosa que plantarnos en el mismísimo paseo marítimo, por lo que la policía no tardó en llegar y decirnos educadamente que nos mudáramos a la zona de campismo, que para nosotros fue junto a la planta de depuración de aguas...Super romántico!
A la mañana siguiente, salimos hacia la Praia do Meco, una playa enorme de arena blanca,vacía, perfecta para pasar el día tomando el sol, bañándose algunos, jugando al volley, de paseo...idílica! hasta que llegó una excursión colegial que nos fastidió la paz y la tranquilidad. No comimos y nos pusimos rumbo a Praia Dona Ana, en Lagos, una playa pequeña entre acantilados y de aguas azulinas. Por el camino casi se nos inunda la caravana porque se empezó a salir agua del depósito que controlamos rápidamente. Llegamos de tarde-noche y ya por fin! hicimos almuerzo-merienda-cena, con un arroz del chef vasco. Esa noche los chicos y Vero salieron de expedición por el pueblo a tomar algo y Mery y yo nos quedamos como yayitas durmiendo.
Al siguiente día, bajamos a la playa, mientras los chicos fueron en busca de unas palas y una crema protectora,nosotras jugábamos a mi galleta, el clavo o conquista. Hizo un día buenísimo que me animó incluso a bañarme, a riesgo de sufrir una hipotermia y ponerme azul pitufo de lo fría que estaba el agua, pero que mereció la pena. Tras esto, volvimos a coger ruta y esta vez en dirección Portimao.Esta ocasión fuimos a parar a Praia da Rocha, una zona mucho más turística y en la única donde salimos de fiesta. Antes hicimos una pequeña escala en Meia Praia, una playa inmensa de arena blanca finísima, para comer pollo en dudoso estado y descargar el famoso depósito. Todo un espectáculo! Tras esto, otro repostaje en busca de agua y víveres para la noche. Una noche en Praia de Rocha, una noche de largas y divertidas partidas de negros vs. rojos, donde salimos a bailar a la zona de bares y en la cual descubrimos que, pese a quien le pese, aquí somos guiris y toca pagar entrada de los locales, pu***portugueses!
El día siguiente fue más tranquilo. Cambiamos nuevamente de playa, esta vez la Praia dos 3 irmaos. Una playa que, particularmente, me gustó mucho por sus calitas entre acantilados y sus larga zona de arena, donde me persiguió un chucho enano y a Mery se le interpuso un abejorro. Desafortunadamente, hacía un poco de fresquillo y el día no fue excesivamente playero, por lo que nos volvimos a poner en ruta, conmigo de copilota, y llegamos hasta el mismísimo cabo San Vicente. Sacamos las fotos de rigor y vimos los acantilados, que cuanto menos eran acojonantes! A la vuelta del cabo, fuimos a parar a Zavial, una playa surfera que como dijo alguno: de buen rollito, tan buen rollito que nos dejamos las llaves por fuera y nadie nos robó. Aquí, pasamos la noche alrededor de una pequeña fogata pero que nos duró más bien poco, porque vinieron unos guardas de la zona y la tuvimos que apagar, así que todos a la cama.
Por la mañana, salimos hacia Praia da Luz, una playa también turística, donde me volví a bañar pero de la cual despegamos más o menos temprano por el fresquito y porque comenzábamos el viaje de regreso, en dirección a Cascais, aunque realmente acabamos en Estoril. Tardamos aproximadamente 3horas en llegar, muertos de hambre por lo que cenamos en un Pizza Hut, necesitabamos algo consistente con qué llenar el estómago.
La idea era pasar la mañana siguiente en la Playa de Carcavelos pero primero pasamos por Lisboa. Intentamos cambiar la rueda que teníamos picada, pero desistimos en la búsqueda. Sin embargo, fuimos a desayunar Pasteis de Belem y con un PAR desayunamos en segunda fila, todos en pijama, en frente de la pastelería viendo pasar a los gorreros. Por si esto no era suficiente, nos plantamos delante de la Torre de los Jerónimos a terminar el desayuno y a sacarnos una foto en pijama. Lo mismo con la torre de Belem. Si los chinos lo hacen, porqué no nosotros?Volvimos a la playa pero como el tiempo no acompañaba, se propuso un cambio de ruta, con dirección Coimbra. Lo que no sabíamos era que no llegaríamos, porque a mitad de camino notamos que la caravana temblaba más de lo normal. Tuvimos que parar en una estación de servicio a mitad de camino y comprobar que la rueda de repuesto también estaba REVENTADA!!Nos tocó esperar que vinieran a arreglarla y esta vez no era culpa nuestra, sino de los anteriores moradores de la caravana, que la habían picado y parcheado. Para haberse matado!
Al final, volvimos antes de lo previsto pero terminamos de sacarle rendimiento a la caravana, ya que habíamos perdido toda la tarde. Nos fuimos con el resto de españolitos de cena en Porto.
La costa portuguesa es IMPRESIONANTE, por lo bonita y poco masificada que está, que hace que sean playas de catálogo y que sin duda volvería a visitar. El viaje, INSUPERABLE, lleno de sorpresas e imprevistos que hizo que fuera aun más emocionante y sin duda dejará un gran recuerdo en cada uno de nosotros.

martes, 4 de marzo de 2008

Benelux tour. Parte 2: Bélgica

En el capítulo anterior lo había dejado con la ida a Brujas, así que continúo...
Llegamos también a la hora del mediodía tras 3 horas de tren con escala en Antwerpen , o como todo el mundo lo conoce, Amberes. En Amberes solo vimos la estación de trenes y por lo que sé, es una de las cosas que más merece la pena ver en la ciudad. Para que se hagan una idea de lo impresionante que era, había una pareja sacándose las fotos de la boda en el interior y no con una Polaroid. Amberes fue mi primer contacto con los olores belgas....por Dios!!como pueden oler tan bien los crepes y los gofres??? Bélgica huele a gofres por todos lados y yo iba con cara de imbécil por mi colocón de azúcar.
Una vez en Brujas, seguimos la metodología estándar: llegada, tourist information y registro en el albergue. Después de eso libertad para ver la ciudad: llegamos hasta la plaza central, que me pareció increíble, creo que la más bonita que he visto nunca, a pesar de estar plagada de turistas, dimos vueltas por los canales,vimos la estatua del orgullo del lugar, el pintor flamenco Jan van Eyck, la iglesia donde está una de las reliquias más antiguas de Europa que contiene la sangre de Cristo y callejeamos hasta casi caer desmayados, porque no encontrábamos donde comer. Comimos en el primo belga del Mc Donald, el Quick, más caro pero con una situación inmejorable porque estaba en la mismísima plaza central. Con la tripa llena, nos fuimos a comprar postales o algún souvenir y a terminar de ver la ciudad, llegando hasta sus molinos. Como estaban en lo alto de unos montículos, para bajar, estuve a un tris de hacer la croqueta y echarme a rodar, pero mi fabuloso abrigo rojo no creo que esté para eso. Se nos hizo de noche y como no teníamos mucha hambre decidimos hacer merienda-cena con una degustación de gofres. Entramos en una cafetería-restaurante, pero como el antipático del cocinero no tenía ganas de servirnos, nos puso la excusa de que ya se había pasado la hora de los gofres, así que nos tuvimos que ir a un puesto callejero, donde me comí uno con chocolate fundido...Buenísimo! Como estábamos agotados de tanto tute, nos fuimos pronto a dormir, que al día siguiente nos esperaba Bruselas.
Día 17: Cuando llegamos seguimos el procedimiento habitual. Intenté hacer gala de mi nivelón de francés de la ESO pero no sirvió de nada porque terminamos igual de perdidos. Al final, logramos llegar, dejamos las maletas y nos fuimos al museo del Cómic. El cómic en Bruselas es como para los andaluces el flamenco y los toros, una filosofía de vida. Fueras donde fueras, siempre había algo que tuviera que ver con ellos y en muchos puntos de la ciudad habían murales pintados con escenas o personajes de los mismos. El museo era bastante entretenido y pudimos ver a los personajes belgas más famosos: Lucky Luke, los Snorkles, Spirou, los pitufos, Marsupilami y el más conocido, o con más merchandising de todos: Tintín. A la salida del museo callejeamos un poco, para terminar comiendo en un turco, porque teníamos un antojo de kebap que no era ni normal. De ahí nos fuimos al museo de la música, un edificio de Victor Horta, que merecía la pena solo verlo por fuera. Por la misma zona también vimos el Palacio Real, y desde allí,directos a ver al Manneken pis, o el niño meón, que es una estatuilla enana. Como no podía ser menos, también vimos a su hermana, la Jeanneken pis, o niña meona, que es el reclamo turístico de un bar que también es famoso por la enorme cantidad de cervezas que tienen, 2004 tipos!!.Nosotros entramos para hacer una degustación y como soy así de chic! pues una cerveza de fresa y otra de frambuesa, cualquiera contal que no supiera a cerveza.
Día 18: Este día desde las 10 ya estábamos de paseo por la ciudad para poder sacar fotos sin 10000 turistas por medio. Nos fuimos a La Grand Place, muy similar a la plaza central de Brujas en cuanto al estilo de los edificios: impresionantes e hiper-recargados. Desde la plaza central nos fuimos a ver el Parlamento Europeo, que aunque no entramos, nos llevamos montón de folletos y papeluchos gratuitos. De ahí, directos al famoso Atomium, que fue restaurado en 2006, así que está reluciente. Entramos en su interior que no es nada impresionante, salvo las escaleras mecánicas que sorprenden por su estrechez. Salvo eso, es mejor por fuera que por dentro. Allí comimos el auténtico gofre belga, que es rectangular, solo lleva azúcar glass (nada de guarradas) y sabe como a churros, mucho mejor que los que conocemos popularmente. Tras esto, volvimos al centro, para ver algunas cosillas que nos quedaban y luego una retirada temprana.
Día 19: Para la última mañana, dejamos el tema de la compra de souvenirs, postales y bombonerías. El tema de las bombonerías es casi peor que el de los gofres, porque mires donde mires solo ves escaparates con fondues de chocolate y mostradores con todo tipo de bombones. El mejor sueño de Willy Wonka, Homer Simpson y de mi hermano. Dejar esto para el último momento fue un Craso error!! porque sólo pude ir a ver una tienda de caramelos, que era una auténtica monada y a la tienda de bombones Leónidas. No conseguimos encontrar los Godiva ni los Neuhaus, que son los más famosos y también los más caros pero tenía especial ilusón en pararme delante de uno de sus mostradores, que eran impresionantes y elegir solo un bombón. Me quedo con las ganas y todo, porque algún histérico quería estar 3horas antes en el aeropuerto por si pasaba algo por el camino. En fin!!tendré que volver para hacer la degustación jeje!
En definitiva fue un viaje impresionante, que sin duda repetiría y si tuviera que decir en pocas palabras que define cada ciudad diría: Amsterdam, vicio y morbo; Rotterdam, modernidad; Brujas, romanticismo y cuentos y Bruselas, diplomacia y bombones.

jueves, 28 de febrero de 2008

Benelux tour. Parte1: Holanda

Por fin termino de actualizar mis 2 semanas de vacaciones. Para el final he dejado lo más interesante desde el punto de vista turístico y gastronómico, jeje!: Mi viaje por el Benelux (aunque no pisara Luxemburgo).
El tour comenzó el día 12 con rumbo a Madrid, porque por cuestiones técnicas y económicas, salir directos desde Oporto era inviable. Así que pasamos un día allí que aprovechamos para ver un poco el centro y yo, para reencontrarme con mi amigo Berci, que hacía cerca de un año que no veía. Estuvimos por la Puerta del Sol, visitamos las instalaciones sanitarias del Corteinglés (especialistas en ti), y nos dimos un homenaje de tapas: croquetas, calamares, huevos estrellados, bravas...que nos dejó inútiles toda la tarde por empacho...qué feo es pasar hambre! Hicimos noche en Madrid e intentamos dormir algo en casa de Berci, porque el vuelo salía a las 6 de la mañana. Eso implicaba que había que estar a las 5 en el aeropuerto y por tanto, salir sobre las 4 de su casa, por lo que dormir, dormir...dormimos más bien poco.
El día 13 salimos hacia Holanda donde la hora prevista de llegada era las 11 o las 12 del mediodía, contando con el sistema de trenes holandeses que nos llevarían de Eindhoven a Amsterdam. Con lo que no contamos fue con el factor niebla y que por un desvío, en vez de en Eindhoven, aterrizáramos en Weeze, Alemania!!! Ryanair se comprometió a llevarnos hasta el aeropuerto de Eindhoven en guagua tardando aproximadamente 2 horas, pero como nosotros donde queríamos ir era a Amsterdam, era una tontería desviarnos si desde Alemania conseguíamos ir directos. Asi que nos chupamos 3 horas de bus, haciendo escala en Utrech, antes de llegar por fin!! a Amsterdam.
Amsterdam: Allí lo primero que hicimos fue registrarnos en el albergue, que a pesar de estar un poco lejos del centro, merecía la pena por lo nuevo que estaba. Había sido reformado recientemente y estaba bastante bien, además, ponían Nutella en el desayuno que, según mi hermano, es el indicador fundamental de calidad de un albergue, si hay Nutella es bueno, si no no merece llamarse albergue. Íbamos a coger bicis pero viendo las caras congestionadas de los holandeses por el frío, desechamos la idea. Fuimos a comer al Mc Donald, por comer sano, y por la tarde, empezamos nuestro tour turístico por el centro de la ciudad: vimos los canales, las casas inclinadas, la Dam, Rembrandplein, Museumplein y por supuesto el famoso barrio rojo. El barrio rojo no era nada espectacular, personalmente creo que Reeperbahn en Hamburgo es mucho más exagerado, pero tocaba ver el ambiente sórdido de Amsterdam y los famosos escaparates de pilinguis antes de que los cierren. Consejo a todo aquel que vaya de visita a esa zona: no llevar abrigos de colores llamativos, porque no sé porqué se asocia con los de las chicas del barrio. No fue nada agradable que me confundieran con una de ellas por mi bonito abrigo rojo.
El día 14 madrugamos para aprovechar al máximo el día y nos fuimos a ver el Museo de Anne Frank y el de Vang Gogh. La casa de Ana Frank fue un poco decepcionante en el sentido de que era una casa vacía, sin mobiliario ni nada que ver, me esperaba algo más. Lo mejor, fue que a la salida de la casa me encontré con una amiga de los campamentos de Las Palmas. Después fuimos al museo Van Gogh que si mereció la pena, a pesar de que no estuviera ni La noche estrellada ni el cuadro de Los lirios, aunque alguno asegurara haberlo visto. El Risjkmuseum lo dejamos para la próxima. Fuimos a comer a un italiano, dimos un paseo por el parque de la ciudad y otra vez al centro. Nos pasamos por uno de los Coffee shops más famosos y originales de Amsterdam, que sale en la peli de Oceans Twelve y en el reportaje de Planeta Finito con Pocholo. Como soy así de guay, mientras la gente se colocaba liándose porros y fumando de todo, me pedí un zumito de naranja que seguro que eso no lo hace nadie Holanda. Qué malota! Después de eso y para compensar mis vicios sanos, me di el capricho de tomarme un gofre con nata y fresas...hummm!!!
Al día siguiente salimos también temprano porque nos íbamos a Rotterdam. Vimos casi todas las tiendas de souvenirs en busca de la postal perdida, pero la conseguí! además de unas bonitas orejeras blancas polares. Qué calorcito!
Rotterdam: Después de aproximadamente una hora de tren, sobre el mediodía llegamos a la ciudad, que nada tenía que ver con Amsterdam. Dejamos las maletas en el albergue y luego recorrido panorámico por la ciudad. Es una ciudad mucho más moderna y uno de los puertos más importantes de Europa, allí vimos: el puente, las casas cúbicas, la zona comercial, y la plaza industrial. Por el camino nos encontramos con Erasmo de Rotterdam, que para todos los Erasmus es como para los musulmanes ir a la Meca. Después, un chocolate caliente!!para entrar en calor y luego a Chinatown. También intentamos ver la ciudad desde la torre de televisión pero tras un buen rato de paseo por un parque también terrorífico por la falta de iluminación, llegamos a la torre para nada!! porque subir nos costaba un ojo de la cara y ver todo oscuro no merecía la pena. Así que decidimos ir a cenar al Subway y de ahí, directos al albergue, a descansar! porque al día siguiente: Brujas.
En el próximo capítulo del Benelux tour: Bélgica!!
-El mundo es un pañuelo lleno de mocos- mi papá